Ronan Farrow, el niño bonito de Obama

Protagonizar la portada del rotativo «The Times» es relevante. Acaparar el mismo día también los titulares de «The Washington Post» es ya algo especialmente remarcable. Pero Ronan Farrow ha conseguido esta semana la hazaña. Su rostro se ha convertido en el más observado a ambos lados del Atlántico. Americanos, asiáticos y europeos lo miraban y remiraban una y otra vez analizando cada rasgo, deteniéndose durante horas en ese azul intenso de su mirada. La pregunta en cada uno de los hogares es siempre la misma: ¿será cierto que es el hijo de Frank Sinatra? Las revelaciones de su madre, la siempre enigmática Mia Farrow, a la revista «Vanity Fair» han provocado un auténtico terremoto. La actriz ha dejado caer que el joven, que cumplirá 26 años el próximo diciembre, podría ser el hijo del cantante con el que Mia estuvo casada durante dos años (1966-1968) pero con el que, según cuenta, nunca llegó a romper del todo. El protagonista, que hasta ahora se pensaba que era el único hijo biológico que la intérprete tuvo con Woody Allen, ha decidido tomarse la historia con humor poniendo en su cuenta de Twitter: «Escuchad, posiblemente todos somos hijos de Sinatra», bromeó.

La anécdota, o quizá estudiada provocación, ha servido para presentar a Ronan al público. Pero la Prensa, los políticos y, en definitiva, todo ser humano con poder en este planeta, tenía muy calado desde hace tiempo a este rubio de cara angelical. Y no precisamente por ser «hijo de», nunca mejor dicho. Y es que el joven, además de carismático y líder innato, es un superdotado –pequeño gran genio– al que el mismísimo Ejecutivo de Barack Obama pide consejo para resolver los conflictos de Afganistán o Pakistán. Y sus cualidades no acaban ahí. La industria musical también se lo rifa para grabar sus temas de country –el chaval también es compositor– y en Hollywood hay algunos afortunados que tienen el privilegio de contar con él para poner voz a los personajes de películas de animación, como fue el caso de la versión en inglés de «Poppy Hill», un cinta del director japonés Miyazaki. ¿Extraña ahora a alguien que la prestigiosa revista «Forbes» le pusiera en el primer puesto de la categoría de Políticas y Leyes, tanto este como el año pasado, como uno de los hombres más influyentes sin haber cumplido siquiera los 30 años?

A quien le queden dudas aquí va una pequeña parte de su currículum. Satchel Ronan O'Sullivan Farrow, que se cambió luego el nombre a Ronan, nació el 19 de diciembre de 1987. Sinatra tenía 72 años cuando Mia dio a luz. Cuando tenía 11, se convirtió en el estudiante más joven en ingresar en el poderoso Bard College de Massachusetts. Se graduó de Bard en Nueva York, convirtiéndose, de nuevo, en la persona más joven que lograba el honor. Tan sólo tenía 15 años. Como erudito consiguió la beca Rhodes, una de las más importantes, si no la que más, a nivel académico, y fue la misma Universidad de Oxford quien se puso en contacto con él para invitarle a ser uno de sus estudiantes durante un año.

Una mirada que enamora

En 2011 fue nombrado como uno de los 99 jóvenes profesionales más influyentes por debajo de los 33 años especializado en política exterior. Licenciado con todo tipo de honores en Filosofía y Biología, después quiso ampliar sus estudios en Derecho en la Universidad de Yale. Fue entonces cuando comenzó su carrera como un activista de derechos humanos, periodista, abogado y asesor de la Casa Blanca. Fundó el Departamento de Estado de Asuntos Mundiales Juveniles y en Washington siempre le han considerado el niño bonito de Hillary Clinton. Las innumerables fotos en las que aparece con la secretaria de Estado norteamericana son todo un poema. Ella se derrite ante su mirada, pero hay que decir que no es la única. Selena Gomez o incluso Katy Perry también han caído rendidas a sus encantos, aunque siempre se ha dicho que como amigos.

Y es que, aunque con tal carta de presentación podría pensarse que Ronan es un erudito, rata de biblioteca o chico raro... nada más lejos de la realidad. Tiene un don de gentes especial y, como cualquier chico de su edad, no tiene problemas en colgar las fotos de sus cumpleaños en las redes sociales o presumir de celebraciones familiares en Navidades. La relación que mantiene con sus hermanos –con él son quince– es algo excepcional. Durante una entrevista, cuando le preguntaron dónde iría su tuviese una máquina del tiempo, dijo: «A la cocina de mi casa cuando tenía nueve años». La mayoría de ellos fueron adoptados después de haber sido abandonados en situaciones extremas en países del Tercer Mundo. «En cierto sentido, siempre crecí viendo los problemas del mundo en mi propia puerta. Y yo tenía que averiguar cómo podía tratar de arreglarlos. Así que siempre supe que iba a dedicarme a esto», recalca.

Cuando le preguntaban por su padre –considerado hasta ahora Woddy Allen–, decía: «Él se casó con mi hermana (Sonn–Yi), así que eso me convierte en su hijo y en su cuñado. Es una transgresión tan amoral... que no puedo tener contacto con él. No puedo tener una relación con mi padre y ser moralmente consistente». Quizá ahora, si se demuestra que su progenitor es Sinatra, cambie algo su discurso. Por el momento, la viuda de Sinatra y el representante de Woody Allen han calificado la insinuación de Mia Farrow como «un montón de basura».