Una buena estratega

Dilma sabe escuchar: su cabeza siempre ladeada nos refleja su capacidad de poner atención a la conversación. Es una persona fuerte, de carácter y paso firme. Su carisma popular está reforzado por una perenne sonrisa y su cuerpo inclinado hacia delante, todo ello le imprime cercanía.

La carga de la presidencia y el estrés se aprecia en la tensión de la musculatura que rodea a su ojo derecho –da la sensación de tener menor tamaño–. Su imagen de competencia se refuerza por su tono de voz y por el rictus imperturbable en las situaciones más difíciles; posee un gran autocontrol y es una buena estratega.

Su mirada directa y analizadora refleja una personalidad inteligente, franca. Se siente cómoda hablando en público, le agrada ser el centro de atención, por lo que no duda en alzar la voz o rebatir sin sentir ansiedad. Es una persona cerebral, predomina el lado derecho de su rostro y, aunque es sentimental, sólo lo demuestra de forma sincera en privado.

Veredicto

Su arma secreta: su capacidad de escucha.

Su punto flaco: excesiva seguridad en sí misma.

Miente con sus gestos: SI