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Inés Arrimadas: la lideresa que solo quiere ser madre

Embarazada de cuatro meses de su primer hijo, la portavoz de Ciudadanos y número dos se enteró de la dimisión de Rivera cuando él mismo lo anunció. Todos la señalan como sustituta, “pero ella está muy triste y valorando muchas cosas”

La que está llamada a ser la lideresa de Ciudadanos solo piensa en ser madre y está “valorando muchas cosas”. Mientras, Rivera reunió a su ex equipo por su cumpleaños en la casa que comparte con la cantante

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«Albert es una persona excepcional que ha construido el maravilloso proyecto de Ciudadanos. Hoy ha vuelto a dar una gran lección de dignidad. Es un orgullo y un referente para todos los que estamos en Cs. Ésta es y será siempre tu casa. Muchas gracias, amigo». En su despedida vía Instagram al que ha sido el líder del partido durante sus 13 años de vida, Inés Arrimadas (Jerez de la Frontera, 1981) hizo gala de una de las cualidades que verbalizan los que la quieren: la lealtad. Sin embargo, esas elogiosas palabras ocultaban una profunda conmoción. «Inés se enteró de la marcha de Rivera en el mismo momento en el que la anunció a los medios. Ni un minuto antes. Ni a ella ni a nadie de su círculo. Está rota», confiesan a LA RAZÓN fuentes del entorno de la formación naranja.

La marcha de Rivera, tan inesperada para ella como la debacle de su partido, descolocó profundamente a una mujer «perfeccionista y disciplinada» para la que su compromiso con el partido naranja se había ensamblado desde hacía semanas con otra prioridad: sacar adelante al que será su primer hijo. «Esto le ha pillado por sorpresa y en un momento muy especial de su vida. Está muy triste y valorando muchas cosas». A sus 38 años, Inés está embarazada de cuatro meses, una gestación que confirmó ella misma el pasado 29 de octubre, después de que Ana Rosa Quintana incluyera esta buena nueva en su escaleta: «No quería decirlo tan pronto, solo espero que todo vaya bien. Me ha costado mucho y espero que no afecte a la campaña», confesó entonces. Compareció frente al Congreso de los Diputados escoltada precisamente por Begoña Villacís, actual vicealcaldesa de Madrid, y otra de las caras del «baby boom» entre la clase política.

Tras esta declaración de intenciones y de atenciones, Arrimadas, casada desde hace tres años con Xavier Cima –ex diputado de Convergencia Democrática–, ha tenido el «corazón partío». Por un lado, la portavoz parlamentaria ha seguido trabajando para conseguir volcar las encuestas con su célebre «huele a remontada» mientras, aconsejada por su entorno y por su equipo médico, cuidaba de un embarazo buscado y deseado mucho tiempo, evitando demasiado estrés o un exceso de preocupaciones. Y Rivera era conocedor de esta situación. De hecho, a principios de octubre, ya se había visto obligada a ausentarse de una reunión de la Ejecutiva y tampoco pudo acudir a otra cita en el Parlament de Cataluña para abordar el tema de la moción de censura del presidente Torra. En medio de este escenario en el que las ecografías han ido dando paso a los mítines, y viceversa, llegó el batacazo en forma de una decena pírrica de escaños y el inesperado adiós de Albert. La cara de Inés era el reflejo de su alma esa mañana del 11 de noviembre en la sede naranja de la calle Alcalá (Madrid). A partir de ahí, todos los focos a su persona, que diría otra célebre andaluza. «O Inés o desaparecemos», clamaban sus acólitos en los digitales.

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Antes de que Albert pusiera carretera de Extremadura de por medio, los índices de Luis Garicano, Toni Cantó o Manuel Valls, ya señalaban en dirección a Arrimadas que, si resulta elegida, podría convertirse en la única mujer líder de un partido nacional. Al parecer, el 30 de noviembre se celebrará un consejo general, formado por más de 150 miembros, del que saldrá una gestora que se hará con los mandos de Ciudadanos hasta el próximo mes de marzo, cuando se celebrarán las primarias y la asamblea extraordinaria, en la que se designará al sustituto de Rivera. Quedan algo más de cuatro meses para saber si será la lideresa de un partido hecho añicos. Y al que tendrá que reflotar. O sea, que Arrimadas está en estos días navegando entre lo importante y lo urgente, tras la «digna» espantada de Alberto Carlos.

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Rivera, al final de la escapada: reúne a sus ex compañeros en su 40 cumpleaños

«Tengo la suerte de ser uno más en este gran equipo humano de buena gente. Gracias por los regalitos y el brindis por mi 39 cumpleaños». Estaba rodeado de más de treinta personas, acariciando entre sus manos una guitarra a estrenar y en el Congreso de los Diputados. En esta ocasión, y entre secretismos, la celebración fue bien distinta . En la casa que comparte con su novia en La Finca. Y unos pocos invitados de su etapa política. Villacís, Miguel Ángel Gutiérrez, Fernando de Páramo, Juan Marín, Juan Carlos Girauta... El final de la "escapada"más mediática.

A su vera, 365 días después, Malú (37), la mujer con la que también sopla vela de aniversario, si hacemos caso a los que aseguran que lo suyo cuajó en estas fechas el pasado 2018, mientras el por aquel entonces líder de Ciudadanos oficialmente era novio de Beatriz Tajuelo. Como para él ser diputado «ha sido un honor», afronta el paro con la misma mano delante con la que tapaba su hombría en el cartel de su alternativa, allá por 2003: 4.500 euros en la cartilla y un Golf del año 2001. A los más de 66.000 euros que cobraba como diputado de Ciudadanos y los 20.000 de presidente naranja renunció para entonar el «hay vida y felicidad ahí fuera», tras el que salió derrapando camino de la carretera de Extremadura el pasado martes 12 de noviembre.

Desde aquel café con tostadas junto a la sobrina de Paco de Lucía «robado» por unos madrugadores y avispados clientes del mesón, en su vida pública solo se escucha el silencio. Para conocer las razones de su marcha y su actualidad, tenemos que hablar con lo que fue su entorno más cercano. Los amigos y conocidos de Rivera, abogado y administrativo en excedencia de CaixaBank desde el año 2006, lo tienen claro: «Albert lo ha dejado todo porque cree que con ella va a ser más feliz». Cuando ahondamos en la metamorfosis de su biografía en solo un año, estos mismos revelan: «El cambio ha venido desde que se enamoró de Malú. Se ha transformado en todo.

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En la forma de vestir, en la gente con la que sale. Primero iba con los colegas de la universidad, él estudio en ESADE. Más tarde se volcó más con la gente del partido y últimamente se centra más en ella o en sus amigos, como Pablo López, Miguel Poveda y ese grupo cercano a su novia». Tal es la simbiosis entre el ex político catalán y el entorno de su pareja que cuentan que serían estos los que le estarían buscando trabajo en el medio discográfico.

Además, algunos paparazzis apuntan a LA RAZÓN que el destino tras su fuga podría haber sido la mansión extremeña de Alejandro Sanz, íntimo de la artista madrileña: «Aquello es un búnker y no sería la primera vez que Malú se fuera a la casa de Alejandro, incluso no estando él». El refugio de Sanz, al que puso el nombre de El Sueño de los Parrales, está en la provincia de Cáceres y dispone de una finca de 40 hectáreas. En el horizonte, unas vistas inigualables de la sierra de Gredos. Si fuera éste el enclave escogido por la dupla Rivera-Malú, la posibilidad de fotografiarles entre sus muros es nula. Lo que parece evidente es que han querido poner tierra de por medio y aislarse más si cabe de lo que llevan haciendo desde que iniciaron su «affaire». «Albert antes salía con los periodistas, nos hemos ido a tomar cañas con él por ahí.

Y ahora si le llamas a veces no te coge el teléfono, ni en su cumple. Era un gran político y es una gran persona, pero ha cambiado, sí», nos aclara un colega del gremio. Tal es el retiro que se han procurado estos días que, pese a estar de aniversario, Rivera no ha contestado muchas de las felicitaciones que le han ido llegando vía «whatsapp» de los que aún se consideran sus amigos. En el entorno de Malú, por su parte, solo su representante, Sol Pineda, ha roto el hermetismo de la cantante para confirmar a la revista «Hola» que la intérprete de «Aprendiz» no va a retomar la gira que canceló tras su lesión de tobillo y también que tampoco tiene previsto meterse en el estudio de grabación. La madre de Malú, sin embargo, ha dado la callada por respuesta a los rumores de embarazo, que sí ha negado su consuegra con un «no vamos a ser abuelos». De Rivera nos quedamos con sus últimas palabras: «Es la hora de dedicarme más a los míos: a mi hija, a mi pareja, a mis padres y a mis amigos». Está visto que ha empezado por Malú.