Omar Montes: de la vida mártir a la vida padre

Deducidos impuestos el de Pan Bendito se lleva a casa 110.000 euros tras alzarse vencedor de «Supervivientes»

Omar Montes
Omar Montes

Deducidos impuestos el de Pan Bendito se lleva a casa 110.000 euros tras alzarse vencedor de «Supervivientes»

Humilde y espontáneo o chabacano y bocachancla. Que cada cual escoja el tándem que más se le adecúa a Omar Montes, ese chaval de barrio que hoy está arriba pero que ayer estuvo en un oscuro y cavernoso «abajo», tras la separación de sus padres y el «bullying» al que le sometieron en el instituto por ser gitano. El cantante de reguetón y afiliado al «clan Pantoja» se convirtió en la madrugada del viernes en el vencedor de «Supervivientes 2019». 200.000 euros se lleva (110.000, si le deducimos los impuestos).

En tres meses de «vida mártir» en el islote de Cayos Cochinos jamás fue nominado y, por lo tanto, nunca se había enfrentado a la decisión de la audiencia hasta que se impuso primero al modelo italiano Fabio Colloricchio y después al atleta Albert Álvarez, con un 53,7 % de los votos en una final muy ajustada. Anunciado su nombre, Omar alzó el cheque y agradeció cada euro en nombre de su hijo, junto al cual publicó una foto en Instagram con el mensaje «por ti lucho, pa’ que jamás te falte nada». Pero ayer no ganó solo el artista urbano y el pequeño Omar Jr., sino también su entrañable «abueli» Mari Ángeles y hasta la Pantoja, al menos, moralmente.

La sombra de la tonadillera es alargada y el ex novio de Chabelita supo cobijarse bajo ésta mientras estuvo en suelo hondureño. Al principio no fue fácil. Sin embargo, poco a poco Isabel Pantoja y Omar Montes empezaron a compartir grandes momentos de complicidad pese a ser él la ex pareja de su hija. Tuvieron sus roces en su día (ella llegó a prohibirle la entrada a la finca), pero acabó convertido en el principal apoyo de la reina del «reality». Pese a todo, Chabelita no le guarda rencor a su madre y cree que su único error ha sido confiar en el cariño fingido de Omar. Además, a su chico Asraf no le haría ninguna gracia ver al de Pan Bendito por Cantora llamándole «suegri» a la Pantoja.

Pero Omar no solo se alzó con la corona por haberse arrimado a la tonadillera, sino porque también supo meterse a sus compañeros en el bolsillo con su actitud salomónica; por hacer gracietas; por no haber ganado ni una sola prueba y reconocerlo diciendo que ha aprendido otra cosa de él mismo que no sabía, «que soy gilipollas» y «tengo la inteligencia justa para pasar el día»; por su naturalidad y porque ha creado un idioma propio regado de perlitas como «te como el corazón», «eres un culebro» (persona malintencionada), «te camelo» (manera directa con la que establece un flirteo) y su célebre «me has dado la vida mártir», de explicación innecesaria.