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Aragonès se parte de risa con las cosas que Sánchez le dice a Díaz Ayuso

El president de la Generalitat catalana, Pere Aragonès
El president de la Generalitat catalana, Pere AragonèsJesús Hellín Europa Press

No parece que Pere Aragonès sea un tipo risueño ni con sentido del humor, alta virtud de la inteligencia. Y si lo tuviera no sería nunca negro, en todo caso amarillo. Ahora que tanto inquieta a Garzón la contaminación por los cuescos de las vacas, conviene recordar aquello de Pla: «El nacionalismo es como un pedo: a todo el mundo le huele mal menos al que se lo tira». Sin embargo, se comenta que por una vez y sin que sirva de precedente, a Pere le dio un ataque de risa cuando se enteró de lo que Él le dijo a Díaz Ayuso en su reciente encuentro: «Cataluña no se va a llevar gran cosa», es decir, que no sacarán casi nada de la negociación. Comentan las malas lenguas que a Él le dio otro ataque de risa en cuanto Isabel abandonó la Moncloa. Se van a llevar todo, hasta le mesa de diálogo y las sillas, y por supuesto, la vajilla de Limoges y los cubiertos de plata. De momento, y a modo de aperitivo, Hacienda entregará 12.527 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómica al Govern durante este año. Y sin ningún control extraordinario. Qué risa, tía Felisa, y cómo se descojonan los dos Pedros, el Pere y Él. Para corresponder de alguna manera al espíritu de paz, concordia y generosidad que Él pone sobre la mesa junto al surtido de butifarras, en TV3, en el programa «Britohéroes», los humoristas (¿) Jair Domínguez y Peyu hablan del trozo de hierro que exhiben y se preguntan: «¿Esto le puede hundir el cráneo a alguien? ¿A un guardia civil, por ejemplo?». Brutal, tíos: qué ejemplo de fino humor indepe, qué pedo total. Recuerdo aquello que dijo Groucho Marx: «Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se dejen engañar: es un idiota». No sé a qué esperan los Pedros para invitar a Jair y Peyu a la mesa de diálogo: sus alegres y divertidas coñas catalanas puede ir muy bien para rebajar tensiones. Dice Rafael Álvarez, El Brujo, que es una desgracia para el humor que ya no estén el Rey Juan Carlos y Rajoy, con el juego que daban. Pero siempre nos quedará TV3 y sus pedos amarillos.