Ruth Gabriel: «Quiero la verdad aunque me mate»

–«Una vida robada». ¿Qué o quién nos roba la vida?

–Muchas veces nos la dejamos robar por miedo a cambiar, a amar... Nos roba la vida el miedo, que es un chorizo deleznable.

–«Toda gran familia oculta un gran secreto»: así se enuncia la obra.

–Toda familia es un manicomio pequeño, dice el autor. Las familias guardan secretos por miedo a causar dolor. Siempre está ahí el miedo.

–¿Y deben salir esos secretos del armario?

–Sí, la verdad es liberadora. Pero reconozco que un secreto de familia viejo y mustio puede dar mucho juego literario.

–Se entera ahora de que fue una niña robada al poco de nacer, ¿qué hace?

–Sentiría la necesidad imperiosa de conocer mis orígenes, qué ha pasado, cómo ha pasado.

–Quizá preferiría no saberlo...

–Querría saberlo. Yo quiero la verdad aunque me mate.

–¿Buscamos con más ahínco a nuestra madre que a nuestro padre?

–Sí. Es más grande la necesidad de encontrar a la madre: vivimos nueve meses dentro de ella.

–¿Aceptaría en adopción un niño de procedencia poco clara?

–Creo que no sería capaza de vivir con esa duda o ese peso toda la vida.

–¿Vivimos, como alguien ha dicho, en un clima de huelga moral?

–De huelga moral y de despertares de conciencia. Se producen a la vez.

–¿Quiénes están de huelga?

–Los que tienen miedo de cuestionar lo que pasa y por qué pasa.

–¿Y quiénes despiertan?

–Los que miran con atención y no les gusta lo que ven.

Scarlett Johansson afirma que ve programas cutres y películas cursis...

–A mí me pasa por rachas, es terapéutico. No se puede vivir siempre entre nubes de belleza, no se puede ser sublime todo el tiempo.

–Dice la Velasco: «Todos los actores querían meterme mano». ¿Y a usted?

–Casos ha habido. A veces he hecho que no me enteraba.

–Hacerse la tonta funciona muy bien, confiesa Carmen Posadas.

–Es un arma fundamental. Yo me hago muy bien la tonta. Me pongo «ojiplática» y tragan.

–No abuse, puede acabar de portavoz de un partido...