Unos premios con mucho colorín

Marina Castaño fue una de las asistentes al evento

Doble curiosidad el jueves en los premios «Marie Claire» en la Embajada francesa: por un lado, descubrir si la nueva dirección mantenía el boato logrado por Joana Bonet, y, por otro, si el nuevo embajador francés, Jérômme Bonnafont, hacía olvidar al Bruno Delaye tan querido en Madrid y a quien aseguran que la alta diplomacia intentó liar en un politizado asunto de argente. Ya está aclarado: su honradez brilla como los labios de Tita Cervera. La primera sorpresa fue comprobar si seguía en los parterres el campo de maíz plantado por el marido del diplomático. Ahí está, rebosando mazorcas. Debe de ser una especie exótica, como la vestimenta india del consorte Danny Lalrinsan, que recibía a los invitados ante las broncíneas tres majas de Manolo Valdés. Marinita Castaño aseguraba estar «refeliz» ataviada con un bolero de chinchillas rojas –qué sofisticación–, mientras su esposo rehuía las fotos. Vanessa Lorenzo justificaba las «espantás» de Pujol sin que Malena Costa, sentada con Jessica Bueno, les quitase ojo. Vanessa me comentó que «Carles es muy de campo y bastante rudo. Por eso la otra noche rehuía a las cámaras. No entiende ésto». A lo que un servidor le dijo que debería estar acostumbrado, «que una alfombra roja es lo mismo que salir al campo». Entre los asistentes a la fiesta, también estaban Boris Izaguirre, que aún niega haber pergeñado los recuerdos de Belén Esteban, Ariadna Artiles y Nieves Álvarez con una incómoda cola de lentejuelas. Diego Osorio y su hermana María hiceron un aparte, quizá prometedor publicitariamente, con el diseñador de Calvin Klein, Francisco Costa. Stuart Weizman se pasmó ante el peinado de Eugenia Martínez de Irujo, «muy Harlow» con ondas anchas. Esperaban su encontronazo con Lourdes Montes, pero ni siquiera se vieron –o así lo hicieron ver–. Laura Ponte bromeó con un aire a lo George Sand y certificó que tiene el corazón contento. José Toledo destacó en rojos, Jorge Vázquez con Amaya Arzuaga –constante en la geometría negra– y Tom Pornes con camisa de rombos. Olivia Palermo preguntaba por Nati Abascal, a ver si sale en el libro que el martes presenta en el Villamagna. Parada y escasa fonda para «la más»: llegó de México y seguirá rumbo a Moscú «a veinte bajo cero, qué horror». Carolina Bang vistió anchuras en tono crema, mientras que Guti lució su pelo negro acompañada de Romina con tipazo. También estaban Olivia de Borbón y Caritina Lapique, vestidas en lamés azulones, además de una Beatriz de Orleans fiel a Dani San Martín, que a su vez está rendido a la duquesa de Franco que «permanece inmutable ante la polémica sobre el Valle de los Caídos». Por su parte, Carlos García Revenga impactó prodigando pasotismo con la que está cayéndoles. Pero tienen buen paraguas, eso será.