La matanza empezó en una bodega

La sociedad belga se levantó ayer conmocionada tras una de las jornadas más sangrientas que recuerda
La sociedad belga se levantó ayer conmocionada tras una de las jornadas más sangrientas que recuerda

BRUSELAS- El rastro de muerte que dejó Nordine Amrani en Lieja (Bélgica) aumentó ayer al descubrir los investigadores un nuevo cuerpo sin vida en una bodega que usaba el tirador para cultivar cannabis. La fallecida, de 45 años, era la limpiadora del vecino de Amrani, a quien mató de un tiro antes de dirigirse a la concurrida plaza Saint Lambert. La víctima se suma a los otros cuatro asesinatos que cometió este viejo conocido de la Policía belga, que tenía un pequeño arsenal y traficaba con drogas, y que en plena libertad condicional sembró este martes el pánico en el centro de la ciudad con granadas y ráfagas de rifle antes de quitarse la vida con su propio revólver. Todo apunta a que estaba muy meditado. El diario «Selon Sudpresse» difundió ayer que el asesino realizó el lunes una transferencia de dinero a su compañera junto a una nota: «Te quiero, mi amor. ¡Buena suerte!».

Con los motivos de la matanza aún siendo una incógnita, los ojos se volvieron hacia el presente y pasado de este hombre de 33 años, que el martes debía haber comparecido ante los agentes policiales por un posible caso de agresión sexual. Según explicó ayer su abogado, Amrani estaba «bastante preocupado» con la idea de regresar a la cárcel, a la que fue condenado a 58 meses en 2008, pero de la que logró salir en libertad condicional en 2010. El asesino llamó a su abogado el lunes y el mismo martes, al recibir una llamada de la Policía, ante la que debía comparecer una hora después del tiroteo. «Estaba bastante preocupado con la posibilidad de regresar a prisión, y eso creo que es lo que verdaderamente le molestaba», dijo su letrado, Jean-François Dister a RTL-TVI.

«Todo el país está en shock», reconoció la ministra del Interior, Joelle Milquet, sobre el peor ataque en Bélgica de los últimos 25 años. Milquet también indicó que hay 121 heridos, cinco de ellos muy graves, como la mujer de 75 años a la que el martes se la llegó a dar por muerta.

Además, según las investigaciones, la matanza podría haber sido peor, ya que Amrani todavía llevaba consigo una bolsa con más granadas y municiones antes de pegarse un tiro en la cabeza.

Pese a la conmoción, la ciudad de Lieja ayer trataba de recuperar la normalidad. «Los gestos de vida deben ser más fuertes que los de la muerte», señalaban desde la organización del mercado de Navidad.

 

«UNA VIDA DIFÍCIL»
Nordine Amrani, 33

«Tenemos la gran preocupación de cómo ha sido posible que alguien que parecía sensible y normal haya hecho esto», dijo el fiscal Cedric Visart de Bocarme a la cadena Le Premiere. Aun así, el representante de la Fiscalía explicó que se trataba de «un delincuente, alguien que tuvo una vida problemática y llena de dificultades», reconoció.