«Debemos cuidar el regalo de Dios»

Miguel Delibes ya lo recogió en su obra «Un mundo que agoniza». «El hombre ha antepuesto la técnica al humanismo. Ha hecho del progreso una batalla campal donde triunfa el más fuerte, el menos ético». En 1979 el Papa Juan Pablo II nombró a San Francisco de Asís patrono de los ecologistas. Era un recado para cristianos comprometidos, una invitación «a vivir en paz con la hermana tierra, el agua, los animales, los hombres...». 

Peregrinos de México abrazados a un árbol del Parque del Retiro
Peregrinos de México abrazados a un árbol del Parque del Retiro

Y los jóvenes católicos que han llegado a Madrid también quieren recoger ese testigo. Aseguran que desde su condición de cristianos pueden hacer mucho para conservar el regalo que Dios les ha dado: la naturaleza.

 Maida Fernández es de Milwaukee (Wisconsin). Ha llegado a Madrid junto a 18 chicas más del Opus Dei para participar en la visita del Papa. «No hay que reducir la naturaleza a la categoría de recursos, olvidándose de las personas», asegura. Maida cree que existe una tendencia excesivamente consumista en muchos lugares del mundo y apuesta por reciclar. «No deberíamos ser tan consumistas, y reparar las cosas que se estropean».

Gisleim Atemis es de Camerún; aunque ahora vive en Francia. Dejó su trabajo como informático en su país y emigró para unirse a la familia Vicenciana. No se arrepiente. Cree que el mensaje del evangelio para cuidar el medio ambiente es claro. «La ecología forma parte del equilibrio de la persona. La mirada al desarrollo tiene que tener en el centro a la persona y promover proyectos donde se involucre a la misma persona».

Para Jorge Luis Soriano, mexicano, las centrales nucleares «son importantes», pero advierte de que «hay que usarlas con responsabilidad y no con tanta exageración». Katty Zamora de Texas cree que «no estamos suficientemente concienciados sobre el medio ambiente. Es un regalo de Dios y debemos cuidarlo».