Inglaterra no chuta

Mbolhi, tercer portero argelino, fue un mero espectador ante el equipo de Capello, obligado ahora a ganar a Eslovenia para asegurarse los octavos 

Inglaterra no chuta
Inglaterra no chuta

Desde el error de Green ante Estados Unidos en la primera jornada del Mundial, el debate en la selección inglesa se centraba en la portería. Capello tenía la difícil papeleta de darle confianza al propio Green, apostar por la juventud de Hart o jugársela por James, al que se conoce como «Calamity». Un debate estéril todo él. Porque el técnico italiano podría haber decidido no poner a nadie en la portería y nadie se habría dado cuenta. Saadane, que tenía un dilema similar tras el fiasco de Chaouchi, optó por su tercera opción, Mbolhi. Pero tampoco le hizo falta. Si hubiera puesto una silla en su lugar, el marcador no se habría visto afectado.

 

Inglaterra era una de las grandes favoritas antes empezar la cita de Suráfrica pero ahora deberá jugarse su presencia en octavos ante Eslovenia, en la última jornada. Y deberá hacerlo mejor que ante Argelia. Mucho mejor. Porque si no, ya pueden ir reservando avión de vuelta. Y eso que ellos no tienen a ninguna guapa periodista a la que echar todas las culpas.

 

Inglaterra, literalmente, no chuta. Ni funciona como equipo, ni dispara a puerta cuando tiene la ocasión. Lo de los ingleses es casi desesperante. No encontraban la forma de hacer ocasiones y cuando se acercaban al área nunca miraban la portería de Mbolhi, optando siempre por la opción equivocada. Un último pase que nunca llegó.

 

Argelia, en cambio, cumplió con creces. No se desordenó ni una vez y sólo tuvo algunos despistes puntuales que los delanteros ingleses desperdiciaron.

 

El equipo magrebí no está para muchas fiestas en ataque, pero su orden táctico es encomiable. Destacan las subidas por la banda izquierda de Belhadj, que no encontró socio para crear peligro a pesar de que lo buscó con ahínco. Lo contrario de Rooney, más apático que nunca. O de Gerrard, desesperado. O de Lennon, desaparecido. Mala pinta tiene lo de Inglaterra, aunque siempre tendrá la «carta» Capello. Y eso es algo.