Ultimátum de la UE y el FMI a Grecia

Quieren asegurarse de que el Parlamento heleno aprueba los ajustes y el retraso en la aprobación de las ayudas actúa como mecanismo de presión

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, se mostró convencida del apoyo de la eurozona a la economía griega. De hecho, el «unico escenario» que prevén es la aprobación del plan de ajuste
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, se mostró convencida del apoyo de la eurozona a la economía griega. De hecho, el «unico escenario» que prevén es la aprobación del plan de ajuste

LUXEMBURGO- Los países de la zona euro están llevando al límite la presión sobre Grecia para que finalmente aplique las medidas necesarias para sanear sus cuentas, a costa de coquetear con la devastadora posibilidad de la primera bancarrota de un socio del euro. Los ministros de Finanzas de la eurozona, reunidos ayer en el llamado Eurogrupo en Luxemburgo, decidieron dejar a Grecia, de momento, sin el quinto desembolso de junio del préstamo aprobado el pasado año de 110.000 millones de euros, y que necesita para evitar el impago el próximo mes.

Con un Gobierno socialista incapaz de cumplir con las condiciones que aceptó para recibir el pasado año el primer paquete de rescate de los europeos y el FMI, en parte debido a una oposición que no se quiere sumar al nuevo paquete de ajuste, los 17 Estados de la moneda común han aplazado el desembolso de este quinto tramo (12.000 millones) al menos hasta los primeros días de julio.


Sin salida
Para entonces, se espera que el Parlamento griego dé el visto bueno al segundo tijeretazo fiscal y a un ambicioso programa de privatizaciones de 50.000 millones de euros. Pero «si no…». El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, no quiso cerrar ayer en rueda de prensa la amenaza vertida.

Pero los europeos son conscientes de que, pase lo que pase en el parlamento griego, la eurozona no tiene más remedio que enviar estos 12.000 millones antes de mediados de julio, cuando Grecia se quedará con sus arcas vacías. De otra forma, el impago del primer país de la moneda común propagaría un terremoto financiero que «podría extender las tensiones al corazón de la zona euro y resultar en un contagio global a gran escala», resumió ayer en un comunicado el FMI. La vicepresidenta segunda, Elena Salgado, fue más optimista ayer al señalar que «el único escenario» que prevén es la aprobación de las medidas de ajuste, ya que el Gobierno de Papandréu cuenta con mayoría parlamentaria.

De recibir el visto bueno parlamentario el 28 de junio «con el contenido y las condiciones» pactadas con los europeos, según recordó el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, los ministros se reunirán el próximo 3 de julio para aprobar el pago que evite la quiebra casi sobre el tiempo de descuento.

Para asegurarse de que el texto reúne las condiciones pactadas, los europeos mandarán una nueva misión del BCE, FMI y Comisión Europea en las próximas horas a Atenas, porque el Ejecutivo de Papandreu ha suavizado ligeramente el programa negociado con la UE y el FMI, para ganar algo de apoyo social y político.

A medio plazo, los europeos siguen sin ponerse de acuerdo sobre el segundo paquete de rescate que necesitará el país.