«Vuvuzelas made in China»

El gigante asiático suministra las trompetas y los balones mundialistas

Un aficionado surafricano juguetea con una «vuvuzela» y con el Jabulani
Un aficionado surafricano juguetea con una «vuvuzela» y con el Jabulani

PEKÍN- China no consiguió clasificarse para el Mundial, pero dos de los protagonistas más polémicos del campeonato, las «vuvuzelas» y el Jabulani, proceden del gigante asiático. Según la Prensa del país, el 90 por ciento de las trompetas que atronan en las gra- das de Johannesburgo, Durban, Pretoria y el resto de sedes, y más del 95 por ciento de los balones que ruedan sobre el césped, llevan el inconfundible sello «made in China».Desde las fábricas del gigante asiático, el zumbido de las trompetas de plástico que resuena a todas horas en televisión se escucha con deleite. Sus propietarios son quizá los únicos que resoplaron con alivio cuando la FIFA se negó a prohibir el uso de las «vuvuzelas» en los estadios, desoyendo las quejas de jugadores, medios de comunicación y aficionados extranjeros.«La Copa del Mundo no sólo es excitante para los hinchas, sino también para quienes fabricamos objetos para ellos, que tenemos una enorme oportunidad de ganancia», razona por teléfono Li ChengYan, relaciones públicas de una pequeña fábrica de plásticos de Yi Wu (este de China) donde están recibiendo pedidos de hasta 150.000 «vuvuzelas» diarias.«Hace unos meses era raro vender más de 500 unidades, pero de golpe se han puesto de moda», explicó. En la fábrica de Li se producen todo tipo de trompetas, de diferentes tamaños y colores, ade- más de otros muchos juguetes para los hinchas. «Por ejemplo, vendemos manitas de plástico para aplaudir, gorros con los colo- res de las banderas, pinturas, gorros y tambores de plástico. Podemos proveer cualquier cosa que sea de plástico y que sirva para el entretenimiento, la afición y el ruido. Y el Mundial de Suráfrica es un gran momento para esas tres cosas».Li asegura que existen varios tipos de trompetas en el mercado. Desde los cuernos sencillos que su fábrica vende por unos 10 céntimos de euro, hasta las «vuvuzelas» propiamente dichas, de mayor calidad y cuyo coste de produ- cción ronda los 75 céntimos. «Ésas suenan mucho mejor que las más baratas». En Suráfrica se venden por precios que oscilan entre 2 y 10 euros, aunque dentro de los estadios se llegue a pedir más del doble.Según la Prensa local, el margen de beneficio para los productores chinos es únicamente del 5 por ciento, el resto se lo quedan los habituales intermediarios. «La competencia es salvaje estos días. No sólo se venden ‘‘vuvuzelas'' para Suráfrica, sino para todo el mundo, empezando por China, donde la gente las usa mucho en los acontecimientos deportivos. Muchas fábricas están haciendo incluso espionaje industrial para saber los precios de sus competidores y se hacen pasar por periodistas para ello», añade Li mientras sigue atendiendo pedidos de «vuvuzelas».

Doce millones de JabulanisLos balones Jabulani de Adidas también se manufacturan masivamenteen China, con materiales procedentes de Taiwán e India. Según el diario «China Daily», el 99 por ciento de los Jabulani que se utilizan en la Copa del Mundo proceden de una misma compañía, laJiangxi Maisibo Sports Equipment. Sus propietarios aseguran haber cosido ya más de 12 millones de balones. Y es previsible que siganhaciéndolo sin descanso para desesperación de los porteros. Dada la experiencia del país asiático en la fabricación de juguetes y complementos plásticos baratos, también son chinas muchas de las pelucas, banderas y artilugios inflables que los hinchas usan en los partidos para dar color a las gradas. China, además, ha colocado por primera vez a un patrocinador oficial en el Mundial, la empresa de energías alternativas Yingli Solar, cuya publicidad puede verse en las bandas de todos los encuentros.