Interpretando al Rey

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Anda Juanjo Puigcorbé con un cabreo que se sube por las paredes con los medios de comunicación, especialmente con la Sexta, porque considera que han hecho mofa, befa y escarnio con su encarnación del Monarca en el mini serial televisivo que se hizo sobre el romance del Príncipe Felipe y Doña Letizia. Estas cosas son así de curiosas, lo que alguno considera motivo de burla, otros lo ven como la cumbre de su carrera. No hay más que consultar la cantidad de visitas a Youtube y el gran entusiasmo que ha provocado entre los internautas para comprobar que nunca antes había logrado semejante celebridad. De hecho, la serie, que amenazaba con haber pasado en principio sin pena ni gloria, se ha llegado a convertir en una obra de culto, con multitud de ventas y descargas. Puigcorbé, que es un excelente actor de comedia, debería sentirse orgulloso de que su imitación del Rey haya tenido mucha más resonancia que la de tantos cómicos que la practican con menos éxito. Si una producción con intenciones serias se convierte en parodia gracias al humor de sus responsables, como Joaquín Oristrell, hay que aceptar las vueltas que da el «show business» y aprovechar su fortuna.

Ahora Puigcorbé vuelve a televisión a sacar juego de sus aires borbónicos, otra vez como padre del novio, interpretando en esta ocasión a Don Juan en el romance de Juan Carlos con Sofía de Grecia, y el público aguarda con expectación su modo de meterse en el personaje del Rey exiliado, con dry martini y tatuajes de marino incluidos. El trabajo puede ser aparente, teniendo en cuenta que le ha ayudado a inspirarse Beltrán Gómez Acebo, del que dicen que es una copia genética del conde de Barcelona. El problema es que con esta moda de hacer «biopics» de la Historia más o menos reciente, resulta tarea difícil no deformar la realidad, incluida la de sus protagonistas y sus personalidades, sin caer en la pantomima. En Inglaterra al menos la Reina tiene a Helen Mirren para mejorarla. Aquí se hace lo que se puede.