Literatura

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Inyección de moral por María José NAVARRO

La Razón
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Es conocida la manía nacional de hacernos de menos, ya saben Vds. Lo habrán podido comprobar desde el miércoles a eso de las seis de la tarde, cuando brotaron con renovadas energías los cenizos de turno. Bien. Cuando uno ve en el Mundial a las hinchadas rivales siempre le queda la sensación de que la nuestra, ese grupo de señores con gafas vestidos de toreros capitaneados por Manolo el del bombo son los más brutos de todos. Al compararnos con otras aficiones parecen resaltar nuestros bocadillos de chicharrones, las ganas de salir por la tele dando brincos diciendo tontunas y el gusto por el porrón.Pero no todo es lo que parece. A nuestros ojos resultan elegantísimas esas banderas blancas con la Cruz de San Jorge de los ingleses, en la que se puede leer «Worcestershire», nombre que inspira campiña verde y salsa Perrins. Una nunca ha estado en Worcestershire y a lo mejor no es muy diferente a la zona de Loeches, localidad que, eso sí, tiene un nombre menos rimbombante a la hora de decorar banderas, pero le impresiona el nombre y da por sentado que es un sitio precioso. Igual pasa con las banderas de los alemanes en las que pone «Solingen», que suena a catedral gótica y luego resulta ser un sitio famoso por los cuchillos que a mi Albacete ni le tose; pero siempre pensamos que la afición de Solingen viene en mercedes mientras que los de Albacete viajamos en Auto-Res con una gallina. A lo mejor los de Worcestershi- re se ven a sí mismos como unos catetos y envidian el gla- mour de Loeches o Navalperal de Tormes, vaya Vd a saber. Lo que es seguro, se lo garantizo, es que los de Solingen nos tienen una envidia negra a los de Albacete. Cuchillitos a nosotros, já.