Nou Moles pasa consulta

Barberá y Camps repasan los logros de la última legislatura en materia de atención sanitaria

El presidente y la alcaldesa, ayer durante su visita al centro de Nou Moles
El presidente y la alcaldesa, ayer durante su visita al centro de Nou Moles

Valencia- Tanto madrugó ayer el presidente del Gobierno valenciano, Francisco Camps, que, en contra de lo que marca el protocolo, tuvo que esperar la llegada de la alcaldesa Rita Barberá para inaugurar oficialmente el centro de salud del barrio de Nou Moles. Lo hizo tomando un café con un vecino anónimo, en lo que sería el preludio de un acto con marcado sabor a precampaña.
Y es que Camps calificó «el esfuerzo inversor» del Consell en materia de salud como «histórico. Un hospital cada año desde que estoy al frente de la Generalitat y un centro de salud al mes». El jefe del Consell se vanaglorió de que «nunca antes» se había invertido tanto en materia de salud y sacó a relucir la nueva La Fe, emblema sanitario del PP, a la espera de su inauguración oficial - previsiblemente entre el 20 y el 27 de marzo- y cuyo traslado de pacientes del antiguo centro este fin de semana fue «modélico» y pone a la Comunitat en «los anales de la sanidad pública internacional».

Un año de retraso
Más modesto, sin embargo, resultó el acto de ayer en Nou Moles, un centro que desde el pasado día 14 beneficia a más de 42.000 valencianos, que cuenta con una inversión de 2,5 millones y que, según el grupo municipal socialista, abre sus puertas con más de un año de retraso respecto a la fecha estimada de entrada en servicio y cinco años después de que se anunciara su construcción.
Para acallar las críticas contra la política popular, Barberá aprovechó la ocasión y anunció la puesta en marcha de uno de los proyectos más esperados por los vecinos del barrio. Adelantó que el próximo siete de marzo ha sido la fecha elegida para poner la primera piedra del que será el polideportivo Nou Moles, en el antiguo pabellón Marcol.
Instalaciones que fueron icono deportivo de Valencia durante casi cincuenta años, que el Consistorio transformó en chatarra hace ya más de dos y que ahora pretende reconvertir en los mejores 3.000 metros cuadrados dedicados al deporte de base.