Los científicos descubren el arma secreta para derrotar al piojo

El pasado 30 de marzo miembros de este equipo multidisciplinar descubrieron el genoma de este molesto parásito con el fin de desarrollar nuevos tratamientos contra la infestación de los piojos.

Un grupo multidisciplinar de científicos ha descubierto que además de la sangre humana el piojo se alimenta de una bacteria que vive en su cuerpo, lo que ayudará a combatir dicho parásito con medicamentos contra esa bacteria, que se llama "Candidatus Riesia pediculicola". El descubrimiento forma parte de un estudio titulado "Secuencias del genoma del piojo del cuerpo humano y sus endosimbiontes primarios, que aportan ideas sobre el estilo de vida parasitaria permanente", publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. La endosimbiosis es una asociación estrecha entre especies en la que los individuos residen dentro de una misma célula y el que habita en el interior es denominado simbionte. Desde entonces han continuado sus trabajos para evitar la expansión de este animal transmisor de enfermedades como el tifus, fiebre recidiva y fiebre de la trinchera. La citada bacteria carece de genes de resistencia a los antibióticos para sobrevivir, por lo que el desarrollo de estrategias de control del piojo a través de este simbionte puede ser posible. Según los científicos el genoma del piojo ("Pediculus humanus") proporciona información de importancia básica y práctica que "facilitarán el estudio molecular de un vector de enfermedades que siguen afectando a la población en todo el mundo". De todos los insectos que han sido secuenciados hasta ahora, el genoma del piojo humano es el más pequeño y abre una puerta para investigar los insectos holometábolos, cuyo desarrollo va desde la fase de embrión, larva, pupa, hasta que se hace adulto. Según el estudio, el pequeño tamaño del piojo probablemente refleje su hábitat protegido, en el cuerpo y la ropa del ser humano, y su predecible dieta. Los científicos aseguran que el genoma del piojo humano será una oportunidad para la comunidad científica para obtener un mayor conocimiento en sobre la evolución de la coevolución entre el parásito y su simbionte. Por otra parte, la integridad notable de este genoma, a pesar de su pequeño tamaño, servirá como una clave evolutiva para los estudios del crecimiento y el desarrollo de otras especies de insectos más complejos. Además, a largo plazo se centrarán en el repertorio de los genes de desintoxicación y receptores olfativos de los piojos con el fin de desarrollar repelentes y otros productos para acabar con el huésped humano.