Puyol el mejor fichaje

El capitán es el soporte del Barcelona en los peores momentos. Con 33 años, vive una segunda juventud

BARCELONA- Definitivamente, la lesión ha quedado atrás. Carles Puyol vuelve a sentirse futbolista después de más de un año de calvario, en el que pasó muchos meses sin tener un pronóstico preciso. El capitán azulgrana está rindiendo a un nivel increíble. Contagiado por una ola de jóvenes que están invadiendo el primer equipo del Barcelona, nadie corre ni pone más ganas que Puyol. Está a punto de cumplir los 34 años, pero cuando salta al campo parece que tenga sólo 20. «Es un jugador muy importante para nosotros. No sólo por su juego, sino por lo que transmite», ha repetido su entrenador en más de una ocasión.
Un calendario muy cargado, una plantilla corta de efectivos y una plaga de lesiones, han convertido los partidos del Barça en una agonía. Si los azulgrana no son capaces de cerrar el partido en la primera parte, los sufrimientos se multiplican hasta que el árbitro pita el final. Puyol, con las manos en la cabeza, no se cansa nunca de pedir calma a sus compañeros. «¡Con cabeza, con cabeza!», insistía el sábado desde el banquillo en el tramo final del choque ante la Real Sociedad. Porque Puyol ejerce de capitán dentro y fuera del campo. Es incansable.
El fantástico estado de forma del de La Pobla, coreado por el Camp Nou el sábado, está permitiendo a Guardiola ir dosificando los minutos de Piqué y Mascherano en el centro de la defensa, con el objetivo de tener a los tres lo más frescos posible para el regreso de la Liga de Campeones y el intento de remontada en la Liga.
El técnico azuglrana concedió fiesta a sus jugadores el día después de la sufrida victoria ante la Real Sociedad. La plantilla regresará esta mañana a los entrenamientos con toda la atención centrada ya en la visita copera del Valencia el miércoles. A pesar de no haber podido sentenciar la eliminatoria en Mestalla, la falta de puntería que acusan los delanteros del Barça lo impidió, el empate a uno sigue otorgando cierta ventaja a los barcelonistas. Pero no es Guardiola técnico que se fíe ni de su sombra y ya tiene sus cinco sentidos puestos en el partido ante los «ché».