OPINIÓN: Barral visto por Tàpies

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La reciente desaparición de Antoni Tàpies está permitiendo que algunos galeristas, con desigual olfato comercial, desempolven cuadros del pintor que dormían el sueño de los justos en sus almacenes. Lo mismo se puede decir de las casas de subasta. Es un fenómeno que no es nuevo: cuando murió Antoni Clavé, incluso mientras agonizaba, hubo un exceso de obra del artista en muchas galerías de Barcelona, algunas de ellas novatas en lo de presentar a Clavé a posibles compradores.

Pero me refería a Tàpies. Una de las piezas más insólitas que acaba de volver a la luz llega de la mano de una casa de subasta por la que, dicho sea de paso, siento cierto respeto. En Balclis se queda en manos del mejor postor un dibujo del pintor que, según indica el catálogo, es un retrato del gran editor Carlos Barral. Tàpies realizó el apunte el 10 de marzo de 1966 durante los hechos de la «Caputxinada» de Sarrià. Está dedicado y lleva una anotación mecanoscrita sobre el lugar de aquel suceso. Precio de salida: 700 euros.

La verdad es que me gusta Tàpies y lo admiro como artista. He tenido la suerte de entrevistarlo y ver su obra reciente cada vez que se ha expuesto en la Galería Toni Tàpies de Barcelona. Sin embargo, desde que recibí el catálogo sigo dándole vueltas al dibujo. No encuentro el parecido con el mítico Barral. No acierto a ver esa barba de marinero que lucía siempre, a no ser que sean una suerte de punos suspensivos en el dibujo. Creo ver unas gafas, pero me pierdo y me desespero.

¿Es Barral? ¿Es alguien? ¿Es simplemente un boceto de algo que no pudo ser y quiso ser dibujado? La verdad es que no doy con la respuesta.