Primera División

Extranjeros militares y catalanistas

El Barcelona ha tenido presidentes de todas las condiciones, desde el suizo Joan Gamper al independentista Laporta

El presidente Agustín Montal impone la insignia de oro y brillantes a un jovencísimo Cruyff en 1973.
El presidente Agustín Montal impone la insignia de oro y brillantes a un jovencísimo Cruyff en 1973.

El Fútbol Club Barcelona fue fundado por extranjeros y protestantes. El Real Club Deportivo Español lo fundaron catalanes y católicos. Sin embargo, el Barcelona se convirtió en el club representativo de Cataluña. Tal condición fue defendida siempre por sus presidentes, que desde su fundación han sido extranjeros como Gamper (Kans en los primeros papeles de la prensa barcelonesa) y Wild, catalanistas como Josep Sunyol –asesinado al comienzo de la Guerra Civil–, militares como el marqués de la Mesa de Asta y decididamente independentistas como Laporta.

A Gamper le negaron jugar partidos en el velódromo de la Bonanova porque era foráneo. Luego, junto a otros extranjeros, fundó el Barça. Gamper, el gran emblema directivo, tuvo final dramático. Se suicidó.

Arcadi Balaguer era monárquico y amigo de Alfonso XIII. En 1925, el club fue suspendido por el capitán general de Cataluña, Joaquín Miláns del Bosch. Fue a consecuencia de un homenaje al Orfeó Catalá. La banda de música de un buque inglés, anclado en el puerto, invitada al partido, en el descanso interpretó, entre otras partituras, el Himno Nacional y el público lo silbó. Fue la primera respuesta a la supresión, por parte del dictador Miguel Primo de Rivera, de la Mancomunidad, que había sido el primer apunte de autonomía. El club estuvo sancionado durante medio año y, finalmente, el Rey accedió a la petición de su amigo Arcadi y se le condonó el resto de la condena. El club, en medio año sin actividad, tuvo al final del mismo generosa cuenta en el Banca Jover, donde los socios habían depositado donaciones a fondo perdido.

Al comienzo de la Guerra fue fusilado en el puerto de Guadarrama el presidente barcelonista Josep Sunyol y Garriga por las tropas franquistas. Era diputado en Cortes por Izquierda Republicana. De las cuatro personas que viajaban en el coche sólo perdieron la vida tres. El cuarto, el chófer, se salvó. Había sido conductor del entonces coronel Antonio Aranda.

Tras la Guerra Civil el club fue puesto en manos militares. En 1943, lo presidió don Enrique Peñeyro, marqués de la Mesa de Asta y general franquista. Se jugó una eliminatoria de Copa y en Las Corts venció el Barça por 3-0. El público silbó al equipo madrileño como no había hecho nunca. La Federación Española sancionó al club con 25.000 pesetas de multa, cantidad importante entonces. La Prensa madrileña, que al acabar el conflicto bélico pidió que el club fuera castigado con la desaparición, calentó el partido de vuelta y de nuevo se pidió lo mismo. Antes del encuentro en las taquillas se vendían entradas y se entregaban silbatos. Antes del comienzo un alto responsable de la Jefatura Superior de Policía entró en el vestuario barcelonista para advertir a los jugadores de que debían mostrarse modosos porque algunos de ellos jugaban gracias a la generosidad del régimen, que les había acortado el tiempo de las sanciones aplicadas en 1939 y 1940. En ese caso en la plantilla, no todos en el encuentro, estaban Escolá, Raich y Balmanya. El partido acabó 11-1. La silbatina con que se recibió al Barça fue épica. La Federación multó al Madrid con 25.000 pesetas y al Barça le repitió el castigo. Al club ya le habían modificado el escudo. Le retiraron dos de las cuatro barras rojas de la Senyera. El marqués dimitió por lo que consideró gran injusticia. Ante tal postura, en Madrid se obligó a que dimitiera el presidente madridista y fue nombrado para sucederle Santiago Bernabéu. La única crónica barcelonesa que insinuó lo sucedido y contó el escándalo del recibimiento al equipo fue en el vespertino «La Prensa», de la cadena del Movimiento y la firmó Juan Antonio Samaranch. Se le retiró la credencial de prensa por ello. Bernabéu organizó los partidos de la paz para que volviera la normalidad.

Francisco Miró Sans fue falangista e impulsor del nuevo estadio barcelonista. Sus arquitectos visitaron previamente Chamartín (ahora Bernabéu). Martí Carretó fue el presidente que no compró todos los derechos de la ficha de Di Stéfano. Después de adquirir los del River Plate no se atrevió a pagar los del Millonarios. Le amenazaron con una inspección de Hacienda. Fue Montal padre quien renunció a Di Stéfano después de la sentencia según la cual tenía que jugar dos años en cada club. Su hijo, Agustí Montal Galobart, consiguió que en las elecciones participaran todos los socios.
También entregó a Franco la medalla de oro por el 75º aniversario de la entidad. Franco preguntó en la audiencia por Samitier que no formaba parte de la comisión. Montal pidió otra y llegó a El Pardo con «Sami». José Luis Núñez, vasco de nacimiento, fue políticamente ucedista. Le importó mucho conocer al difunto Fernando Abril Martorell. Tuvo seria pelea con el Madrid y tuvo que ser el president Josep Tarradellas, que llevaba siempre en la chaqueta el carné de socio del Barça, quien impusiera la cordura, porque no se podía hacer desde el Barça una política distinta a la que hacía la Generalitat. Núñez y Luis De Carlos firmaron la paz.

El último presidente polémico ha sido Laporta, quien trató de utilizar el Barça para su promoción política y lo logró.