Las sentencias del Supremo no frenan la imposición del catalán en las aulas

BARCELONA- La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de junio de 2010 marcó un antes y un después en materia de lengua. Desde que declarara inconstitucional el artículo 6.1, que asegura que el catalán «es la lengua de uso normal y preferente de las administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza», el goteo de sentencias a favor del bilingüismo en las aulas ha sido constante.

La última concluye que el castellano debe ser también lengua vehicular en el segundo ciclo de la Educación Infantil en las aulas catalanas y rechaza, por discriminatoria, la atención individualizada a los alumnos que solicitan la educación en castellano, uno de los argumentos a los que hasta ahora se había aferrado la Generalitat para no variar ni un ápice el modelo actual.

Cambios en el TC
Cuando se conoció el fallo el pasado martes, la consejera de Educación, Irene Rigau, volvió a defender la inmersión que arrancó con la Ley de Normalización Lingüística de 1983 y culminó con la Ley de Educación (LEC) del tripartito, a la que CiU dio su apoyo. Un día después, anunció que estudian llevar al Constitucional el fallo del Supremo. El Alto Tribunal, con los nombramientos de Andrés Ollero y Juan José González Rivas –a propuesta del PP– y de Fernando Valdés y Encarnación Roca –propuestos por el PSOE y la última con el beneplácito de CiU–, empieza una nueva etapa y, para la Generalitat, ya no será el mismo que dictó la sentencia del Estatut hace dos años.

En cualquier caso, desde el fallo del Tribunal Constitucional las sentencias a favor de padres que llegan hasta el Supremo en defensa del bilingüismo en las aulas se han repetido –una decena desde diciembre de 2010–, pero la Generalitat se sigue sintiendo amparada para mantener el modelo de inmersión lingüística a través de la LEC. La apuesta es sostener el catalán como única lengua vehicular de la enseñanza sin dar un paso atrás y «caiga quien caiga». Desde Convergència aseguran que, con la lengua, no hay conflicto en la calle y remarcan que cuentan con el apoyo de la mayoría del arco parlamentario para mantener su política, a excepción de PP y C's. En el otro lado, se insta a cumplir la ley y apostar por un modelo que no se quede en catalán y castellano, sino que sea trilingüe.

 

Condición clave para los pactos
El alcalde de Barcelona, Xavier Trias, reconoció ayer que la imposición del catalán condiciona su política de pactos. Trias, al que el PP de Alberto Fernández ofreció un pacto estable de legislatura que el alcalde declinó, explicó que no puede pactar con el PP porque «lleva el catalán al juzgado». El primer edil hacía referencia a la reciente sentencia del TSJC que obliga a retirar al Ayuntamiento los artículos del reglamento lingüístico que consolidan el catalán como lengua de la administración municipal en sus comunicaciones. De la misma manera que hace la Generalitat en materia educativa, el Consistorio barcelonés no tiene intención de acatar el fallo. «Cuando el PP va a los tribunales para tumbar el reglamento del catalán, yo les digo ¿cómo queréis entrar en un gobierno si hacéis eso?», aseveró Trias, en declaraciones a «El Punt/Avui». El alcalde sí admitió que el Partido Popular ha actuado «con responsabilidad» al apoyar sus primeros presupuestos municipales.
 

Cataluña celebra el triunfo de la Selección
Con banderas y mucha alegría los barceloneses celebraron ayer el aplastante triunfo de la Selección ante Italia en la plaza España, habitual punto de encuentro para festejar las victorias de «la Roja». Ni la insistente lluvia que caía incluso después de que el árbitro pitara el final del partido, ni que el Ayuntamiento no había querido sumarse a la final autorizando la instalación de una pantalla gigante frenaron la fiesta en la céntrica plaza barcelonesa.