El corte de la A-2 colapsa Madrid

Lo que podía haber provocado un accidente, afortunadamente, sólo quedó en molestias, retrasos y atascos kilométricos. El muro de ladrillo del Puente de la Cea, a la altura del kilómetro 5,5 de la carretera de Barcelona, sufrió ayer desprendimientos y, aunque no llegó a caer nada a la calzada, el Ayuntamiento de Madrid decidió cerrar la vía al tráfico como medida de prevención.

La A-2, cortada en sentido Madrid
La A-2, cortada en sentido Madrid

Ocurrió sobre la una del mediodía y, al cierre de esta edición, la previsión del Consistorio era reabrirla al tráfico a las seis de esta madrugada. El fuerte viento que sopló durante toda la jornada de ayer en la capital pudo ocasionar el desprendimiento de parte del ladrillo de este puente, situado al lado de la calle Arturo Soria, y que está siendo reparado por técnicos del Ayuntamiento.

Según un portavoz del Área de Movilidad fueron los propios profesionales los que se dieron cuenta del derrumbe parcial del puente al «observar restos de material sobre un andamiaje que esta instalado en el lugar para proceder a su reparación». Las mismas fuentes aseguran que en ningún momento «los cascotes llegaron a caer a la calzada». Así, decidieron cortar totalmente la calzada de la carretera de Barcelona en sentido entrada a la capital «inmediatamente por motivos de seguridad», permitiendo así a los equipos de mantenimiento de la empresa Madrid Calle 30 «reparar y realizar los trabajos necesarios para garantizar la seguridad de los conductores». Aunque en un primer momento se previó reabrir el tramo antes de que comenzara la hora punta de la tarde, el corte al tráfico se prolongará hasta esta madrugada y permitir la circulación en la hora punta de esta mañana.

Así, durante toda la tarde de ayer, cientos de conductores sufrieron las consecuencias del corte al tráfico y se vieron atrapados en atascos kilométricos. El tráfico permaneció cortado entre los kilómetros 6 y 12 en sentido entrada a la capital, ya que en el kilómetro 12 es donde se produjeron los desvíos hacia la M-40, desde donde se podía acceder a la ciudad por la M-11, M-23 y autovía a Valencia. Para aquellos coches que se encontraban en el tramo cortado, el desvío se realiza hacia la calle Arturo Soria. En sentido entrada, la recomendación del Ayuntamiento fue tomar, en el kilómetro 18 de la A-2, la M-50. No obstante, algunos conductores se quejaron ayer de la escasa información proporcionada a través de las pantallas instaladas por la DGT. «Deberían informar mucho antes, no cuando ya no tienes opción de tomar un recorrido alternativo», se quejaba ayer una mujer que llegó cerca de media hora tarde al trabajo a causa del embotellamiento.

«Me incorporé a la M-30 en Puente de Vallecas pero volví a salir a la altura de Puente de Vallecas porque me di cuenta que estaba cortado. El rodeo me ha costado cinco euros más de taxi», explicó. Los usuarios de las líneas de la EMT 115 y 114, entre otras, también sufrieron las consecuencias del desprendimiento del puente de la Cea. «Hemos tardado más de media hora en atravesar la calle Juan Ignacio Luca de Tena y Telemaco del atasco que se había formado», aseguró ayer un usuario del 114. Otro conductor que veía del aeropuerto también se vio metido en la «ratonera» que durante la tarde de ayer se convirtió la zona noreste de la capital. «Yo he optado por meterme por Alcalá, pero estaba atascado, muchos ya habían pensado lo mismo que yo», explicó un joven. Y es que, los que no iban escuchando la radio –donde explicaban los recorrido alternativos– tuvieron que improvisar rutas. Ni taxistas y ni muchos conductores de la EMT pudieron escapar de la «ratonera».