La visita

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Cuando vi el altar proyectado por mi amigo Nacho Vicens para la visita del Papa no pude por menos que emocionarme. Dicen de Nacho que es una persona de un entusiasmo contagioso, y es cierto. Desde el año 82 con la visita de Juan Pablo II viene siendo el «arquitecto del Papa», y así se le conoce y se le reconoce en determinados medios profesionales. Desde hoy y durante los próximos días estaremos viendo a Benedicto XVI predicar la paz y el amor con letras mayúsculas desde los altares que Nacho ha ideado, que son algo así como la realización de unos escenarios desde los cuales el Pontífice aunará las voluntades de más de dos millones de personas venidas de todas partes del mundo. Para quienes profesamos el catolicismo esta visita de su máximo representante sintetiza el deseo de muchos de fortalecer y profundizar el camino que nos marca un referente tan importante como la religión, una religión basada en el amor y la caridad hacia los demás, en la ausencia de egoísmo y de malicia. Sí, la visita del Papa es una buena noticia, ¡por fin una buena noticia en medio de desastres y de guerras!, porque a quienes manejamos la actualidad en nuestro día a día a veces se nos agota la capacidad de ser positivos. El Papa viene, sí, y no me voy a parar a referirme a quienes intentan quemar la ilusión de los que celebramos este acontecimiento, ni a la política anticlerical de nuestro moribundo Gobierno. El Papa llega hoy, y mi amigo Nacho Vicens lo tiene todo listo para que esta gran celebración del mundo católico, y del que no lo es, tenga los mejores escenarios. ¡Que todos los disfrutemos!