ANALISTA Aprender del pasado

La Razón
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¿Por que la ONU insistió tanto en celebrar este juicio?
–Es un logro considerable que se esté llevando a cabo, dadas las difíciles negociaciones entre Naciones Unidas y el Gobierno camboyano desde 1997 para establecer la Cámara Extraordinaria de los Tribunales de Camboya (ECCC) y la descarada interferencia política que ha tenido lugar desde entonces. La ECCC se estableció para llevar ante la Justicia a los principales líderes y a todos los responsables por las flagrantes violaciones de derechos humanos cometidad durante el periodo de los Jemeres Rojos, desde abril de 1975 a enero de 1979. Este juicio implica a cuatro antiguos altos cargos del gobierno de la Kampuchea Democrática: Nuon Chea, un ex dirigente del Partido Comunista de Kampuchea, conocido como el "Hermano número 2"; Khieu Samphan, ex jefe del Estado; el ex ministro de Exteriores, Ieng Sary; y Ieng Thirith, la ex ministra de Asuntos Sociales. Todos están acusados de genocidio de los Cham y de vietnamitas, crímenes contra la Humanidad, crímenes de guerra y otros crímenes. Éste puede ser también el último juicio que se celebre en la ECCC, con el Gobierno camboyano empeñado en que no tenga lugar ningún enjuiciamiento más, y una aparente falta de deseo por parte de los jueces para proceder con más investigaciones de otros sospechosos.

¿Este juicio tiene algún valor para los camboyanos?
–Grupos de la sociedad civil camboyana han expresado su deseo, entre otras cosas, de conocer la verdad acerca de lo que pasó durante el periodo de los Jemeres Rojos y de que las víctimas puedan participar en el procedimiento, que puede desentrañar las responsabilidades por las terribles atrocidades que se cometieron. Mientras este juicio es importante, Amnistía Internacional considera que, para que haya una verdadera responsabilidad, debe haber más acusaciones de individuos contra los cuales hay suficientes evidencias de crímenes contra la Humanidad.

¿Se cierra por fin esta terrible parte de su historia?
–Es dudoso que este juicio por si solo marque la línea respecto a los trágicos eventos del pasado. Hay miles de perpetradores de flagrantes violaciones de derechos humanos que nunca se sentarán en el banquillo. Amnistía Internacional cree que esta es una oportunidad única para la ECCC para dejar atrás un legado con el que fortalecer al sistema judicial camboyano, de forma que los tribunales nacionales puedan llevar a cabo esta importante tarea que, hasta ahora, no han podido realizar. Para dejar este legado, la ECCC necesita asegurarse de que cumple su misión con la máxima diligencia y honestidad, sin interferencia de ningún gobierno o cualquier otra autoridad. En todo caso, será cuestión de los camboyanos aprender las lecciones de su trágico pasado y usarlas como una herramienta para convertir Camboya en un estado que proteja y respete los derechos humanos y el estado de Derecho.