Arquitectura

Hacia el sueño valencianista en 2014

El Valencia C.F, el Ayuntamiento y la Generalitat mueven ficha para que se retomen las obras del nuevo Mestalla. Los trabajos comenzarán en septiembre

Hacia el sueño valencianista en 2014
Hacia el sueño valencianista en 2014larazon

Valencia- Crecer o morir. A los responsables del Valencia C.F se les pasó por la cabeza hace ocho años que un club de Primera División, el de la tercera capital del país, el que ganaba ligas y vendía pases a un alegre ritmo, se merecía una casa mejor. Así que se pusieron manos a la obra y diseñaron un ambicioso plan que debía culminarse con un nuevo Mestalla, un campo para mayor gloria de la afición y directivos. Y llegó la crisis. La inmobiliaria, la financiera y la futbolística. Y el sueño se convirtió en pesadilla.

Corría el año 2004 cuando el entonces presidente y mayor accionista del club, Juan Bautista Soler, se reunía con la alcaldesa Rita Barberá. La convenció y meses más tarde el Consistorio capitalino firmaba la recalifación de la zona del actual Mestalla con una edificabilidad de 89.000 metros cuadrados donde se levantará un centro de salud, un colegio y una zona verde. El nuevo estadio de 70.000 localidades estaría acabado y listo para jugar en la temporada 2008-2009.

Dos años más tarde, el Valencia C.F ya conoce la imagen de su nueva catedral. El estadio cinco estrellas sufre el primer cambio. Ahora dicen que albergará a 75.000 personas y que abrirá sus puertas en el barrio de Campanar a mitad de 2009.

Con este diseño FCC-Bertolín comienza las obras el primer día de agosto de 2007 sin adivinar el estallido inmobiliario que cambiaría para siempre este país. Se vuelve a retrasar la fecha de la inauguración, que ya va para 2010.

Llega 2008 y el esqueleto del nuevo estadio se dibuja en el horizonte del barrio. El nuevo presidente del club, Vicente Soriano, admite las primeras dificultades económicas y cifra en 650 millones la deuda que generará la megaconstrucción. Dice también que un fondo de inversión extranjero está interesado en comprar la parcela del Mestalla en la Avenida Aragón. Resultó ser un espejismo. Además, a las penurias crematísticas se unen las humanas tras la muerte de cuatro operarios que trabajaban en la obra.

El 26 de febrero de 2009 se paralizan las obras por falta de liquidez, pero con Manuel Llorente ya en la presidencia el proyecto da un giro hacia la sensatez. Se apuesta por un estadio más austero y acorde a la realidad económica del momento, sin embargo sigue haciendo falta dinero. Mucho. Y se recurre de nuevo a la Administración pública para que medie con los poderes financieros.

En 2011 el club logra un acuerdo con Bankia para reanudar la obra, lo que se hará el próximo mes de septiembre con sustanciales cambios atendiendo al abaratamiento de los costes. Se fija 2014 como última fecha de inauguración.

Paralelamente a esta operación se han ido desarrollando las negociaciones para dar luz verde al proyecto de urbanización del solar del actual Mestalla. Así, hace apenas una semana, la Generalitat declaraba Actuación Territorial Estratégica (ATE) el plan para ambos estadios que supone, tal y como le explicó Llorente el martes a Barberá, la construcción de espacios sanitarios y educativos en los alrededores del viejo campo, así como el desarrollo de áreas para uso terciario donde se ubicarán galerías comerciales. A ello se sumará el hotel previsto en atención al convenio suscrito con los propietarios del solar de Jesuitas para trasladar este establecimiento a la zona.

Todos quieren pensar que se trata del fin de polémicas y retrasos, y que la voluntad de las partes implicadas harán finalmente realidad el sueño de los aficionados valencianistas. Ése en el que se ven sentados sobre butacas a estrenar, viendo correr a su equipo sobre el mejor césped que se puede pagar. Lo que quizás no han tenido en cuenta es que espectadores no invitados les pueden amargar el espectáculo, y que los Señores Mercados y la Señora Prima de Riesgo pueden hacer tambalear, de nuevo, los cimientos de su fantasía.


Los «granota» defienden su terreno
El Levante UD comparte tragedia urbanística con el Valencia C.F, pues su estadio lleva años con la espada de Damocles sobre sus gradas. La solución a sus problemas pasa por la Administración pública, que hace unas semanas les dio un respiro en forma de recalificación. Y es que el Ayuntamiento de Valencia acordó recientemente someter a información pública la modificación del Plan General de Ordenación Urbana en el ámbito del Ciutat de València. Este cambio supondrá la construcción de una nueva zona residencial y nuevos equipamientos en el barrio de Orriols, entre ellos, un colegio, un parque y un aparcamiento y permitirá al club «granota» sanear sus maltrechas cuentas tras saldar parte de la deuda que contrajo en 2010 con los acreedores y de la que aún tiene pendiente de pago cerca de 50 millones. La alternativa de compartir estadio con el equipo «Che» no entra dentro de los planes levantinistas. Quieren su propia catedral del fútbol.