Aparece un hueso del pie de un hombre de neandertal en el Alto Valle del Jarama

Científicos de la UNED, en colaboración con expertos de otras instituciones, han encontrado el fragmento de un hueso de un hombre de neandertal de unos 40.000 años de antigüedad en el yacimiento del Jarama VI, situado en el Alto Valle del Jarama (Guadalajara).

El fragmento, un metatarsiano correspondiente al dedo pulgar del pie izquierdo de un adulto neandertal, presenta una mordedura de un pequeño animal, posiblemente de un zorro.

Aunque se sabía de la presencia de neandertales en este yacimiento por los restos de actividades tecnológicas, nunca se había encontrado ningún resto paleoantropológico, aclara el investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UNED y uno de los autores del estudio, Jesús F. Jordá Pardo.

El hallazgo, publicado en la Journal of Human Evolution, ha contado con la participación de la Universidad Rovira y Virgili, el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social, la Universidad de Burgos, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Atapuerca y el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

El fósil tiene "una fractura producida por masticación, así como una raya oblicua y unas pequeñas estrías y fosas, que corresponden a las incisiones producidas por la dentición de un carnívoro de pequeño tamaño, probablemente un zorro", explica Jordá Pardo.

Para la determinación taxonómica, el hueso ha sido comparado con otros metatarsianos de neandertal de yacimientos de España, Israel, y Francia, con las colecciones de la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca (Burgos) y con restos de humanos modernos.

Según las dataciones radiocarbónicas realizadas por los investigadores, estos restos humanos tienen entre 30.000 y 40.000 años de antigüedad, una horquilla cronológica que coincide con la de los últimos neandertales de la Península Ibérica.

Sin embargo, el fragmento podría ser incluso anterior.

Por ello, el yacimiento está siendo analizado por las universidades de Oxford (Reino Unido) y Colonia (Alemania), con técnicas de datación más sofisticadas que en pocos meses determinarán la antigüedad exacta del hueso.

Al margen de su edad, el valor del hallazgo radica en que los restos de neandertal no abundan en el interior de la Península Ibérica, salvo en los yacimientos conocidos de la provincia de Guadalajara (cueva de Los Casares y cueva de Los Torrejones) y de Madrid (yacimiento Camino y cueva de la Buena Pinta).

Además, los investigadores han estudiado todas las evidencias líticas (hechas de piedra) que permiten reconstruir el proceso tecnológico utilizado por estos neandertales para tallar las diferentes materias primas utilizadas como cuarzo, cuarcita y sílex.

El grupo de neandertales que habitaban en el abrigo rocoso empleaba estos instrumentos para cazar, destazar los animales, descarnar huesos o limpiar pieles.

Como prueba de estas actividades, los investigadores han encontrado restos óseos de la fauna consumida, como caballos, ciervos, rebecos y cabras, en cuyas superficies se observaron evidencias de manipulación antrópica (fracturas y marcas de corte) que se diferencian muy bien de las marcas de carnívoros.

Los científicos afirman que el grupo humano neandertal que habitaba allí lo hizo durante un extenso período, cuando el clima era mucho más frío que ahora.

"Se trataría de una comunidad de neandertales que habitaron durante un largo período de tiempo la fachada sur del Sistema Central, donde ocupaban las cuevas y los abrigos rocosos que se abren en las calizas mesozoicas", detalla Jordá Pardo.