Trichet relaja al mercado

La prima de riesgo se relaja tras la colocación del Tesoro y la maniobra de Trichet con lusos e irlandeses.

Trichet eludió comentar si el BCE está comprando deuda portuguesa e irlandesa en el mercado secundario
Trichet eludió comentar si el BCE está comprando deuda portuguesa e irlandesa en el mercado secundario

FRÁNCFORT / MADRID- El Banco Central Europeo (BCE) sembró ayer la frustración entre las filas del Gobierno español. En los últimos días, diversos miembros del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero daban por descontado que la entidad que preside el francés Jean Claude Trichet anunciaría una compra masiva de deuda pública española para calmar a los mercados, que tras haber «abatido» a Irlanda, habían puesto sus ojos en una pieza de «caza mayor», España. Ayer mismo, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, afirmó que si bien la deuda pública española a medio y largo plazo «es solvente» porque es un país «sólido y fuerte», a corto plazo «cualquier medida que ayude a estabilizar los mercados será bienvenida», en clara alusión a la citada compra de bonos que casi todo el mundo daba por hecha.

Pero la certidumbre del Ejecutivo se tornó en perplejidad al filo del mediodía. Al término de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, Trichet anunció que la entidad mantendrá al menos hasta mediados de abril sus medidas extraordinarias para suministrar liquidez a la banca a tipo fijo y sin límite de cantidad, si bien se limitó a decir que el programa de compra de deuda pública de la entidad (SMP) se mantiene «en vigor», sin más.

«El Gobierno no opina sobre este asunto» fue la escueta respuesta que acertó a articular la ministra de Economía, Elena Salgado, al ser preguntada por una decisión que no entraba en sus cálculos. Muy al contrario, el Ejecutivo esperaba que el BCE comprase bonos españoles para así propiciar una caída de la prima de riesgo –el diferencial entre el interés que ofrece el bono español y el alemán, el de referencia por ser el más fiable– que permitiese al Estado financiarse a un menor coste y alejar así el fantasma de un posible rescate.

Salgado no fue la única que reaccionó con cierta estupefacción al anuncio de Trichet. La medida hundió momentáneamente la bolsa, que llegó a perder un 1,34%. Sin embargo, los mercados se repusieron posteriormente ante la creencia de los operadores de que el BCE está comprando deuda pública de alguno de los países periféricos, como Irlanda y Portugal y, en menor medida, de España aunque Trichet rehusó comentar estas conjeturas. Y es que mientras se estaba produciendo la comparecencia del responsable del BCE, en el mercado secundario se estaban comprando gran cantidad de bonos irlandeses y portugueses. Las cantidades llegaron a alcanzar los 100.000 millones de euros y tras las operaciones, los mercados sospechan que está el Banco Central Europeo, que habría optado por no publicitar la maniobra, encaminada a tratar de evitar el rescate luso y apuntalar el irlandés, para evitar impactos especulativos. El efecto de esta compra fue inmediato y contribuyó a aliviar de forma notable la presión sobre ambas deudas soberanas. Mientras que la del país luso cayó del 6,625% que marcó el miércoles al 6,13%, la del «Tigre Celta» descendió desde el 8,94% al 8,49%.

En su enconada lucha contra la crisis, Portugal anunció ayer un acuerdo con Portugal Telecom por el que la operadora transferirá 2.800 millones de euros del fondo de pensiones de la empresa a la Caja General de Jubilación estatal con los que se pagarán gastos extraordinarios y se suplirán conceptos no ejecutados del Presupuesto de 2010.

Aunque el Gobierno se mostrase disgustado con la maniobra del BCE, lo cierto es que el mero compromiso de mantener el programa de compra de deuda soberana, sumada a los rumores sobre la compra de bonos irlandeses y portugueses y la buena acogida de la subasta del Tesoro celebrada ayer –colocó 2.468 millones a un interés a niveles de 2008– relajó la tensión sobre la deuda pública española, cuya prima de riesgo cayó por segundo día consecutivo hasta los 232 puntos básicos. La rentabilidad del bono español a diez años cerró en el 5,13%, frente al 5,34% del miércoles. La propia bolsa también saludó las medidas y repuntó un 2,78% y se quedó a las puertas de los 10.000 puntos.

Consciente de los problemas que está teniendo España para encontrar en estos momentos financiación en los mercados internacionales a un precio asequible y dada la dependencia que tiene la economía española del dinero procedente del exterior, el Gobierno está tratando de buscar alternativas para lograr fondos limitando las emisiones de deuda. En esta dirección van las privatizaciones parciales de AENA y de las Loterías del Estado. Según los cálculos de Salgado, estas medidas permitirán reducir las nuevas emisiones en 2011 hasta los 30.000 millones, un tercio menos de lo previsto inicialmente por el Ejecutivo.


Tipos de interés
En la reunión de ayer, el BCE también decidió mantener los tipos de interés en el 1%, un nivel que Trichet calificó como «apropiado», lo que supone que la institución no se plantea variar su política monetaria, que calificó como «acomodaticia». Respecto a los precios, Trichet auguró que la inflación armonizada de la eurozona oscilará en niveles similares en 2011.


Los bonos a tres años, al mayor interés desde la quiebra de Lehman
- El Tesoro realizó ayer una emisión de bonos a tres años con una rentabilidad del 3,797%, el mayor interés que ha tenido que ofrecer desde septiembre de 2008, mes de la quiebra de Lehman Brothers, lo que permitió colocar un total de 2.468,04 millones de euros, cerca del máximo previsto por el organismo (2.750 millones). La rentabilidad máxima en 2009 en bonos a tres años se situó en el 3,10%, mientras que, a lo largo de este año, los tipos no han alcanzado el 4% en ninguna de las cinco subastas de bonos celebradas hasta la fecha. En la última de ellas, que tuvo lugar el 7 de octubre, el Tesoro colocó 3.216,84 millones a un tipo del 2,55%.