Cirugía Reversible por favor

¿Es reversible, doctor? Ésta es, sin duda, una pregunta que cada vez se repite más a menudo en las consultas de los cirujanos plásticos y los médicos estéticos. A la vista de los «surgery disasters» que cada año publican los medios de comunicación más mal intencionados y cuyas pruebas gráficas quedan flotando sin tiempo límite en la red, no es una pregunta tan extraña, y menos aún si se tiene en cuenta que muchas de las intervenciones estéticas que estos especialistas programan a diario tienen como fin arreglar secuelas de malas praxis.

En septiembre de 2010 se nota que la actriz ha afilado su barbilla, aumentado los labios y arreglado la nariz
En septiembre de 2010 se nota que la actriz ha afilado su barbilla, aumentado los labios y arreglado la nariz

El excesivamente tirante «lifting» de Meg Ryan, que la ha apartado de la comedia de por vida; los superlativos labios con los que tuvo que convivir Melanie Griffith durante años; los implantes de silicona de la actriz Tori Spelling, que no consiguen amoldarse a su escueto tórax; el acolchado rastro de la liposucción de Paris Hilton, que debió decidir que la faja recomendada después de la intervención no era una prenda lo bastante «in» para ella; o el gesto de desdén inherente a Priscilla Presley desde que se rellenó los labios de forma escandalosamente irregular, son los ítems que más a menudo protagonizan este singular «hit-parade» de errores plásticos.

Algunas han intentado corregirlos por todos los medios, pero no siempre es fácil. El pecho y la nariz son las zonas de la anatomía que más a menudo reclaman una «segunda oportunidad» en el quirófano, y también las que presentan soluciones más «sencillas», pero el problema real llega cuando el cirujano se encuentra ante las secuelas de un mal «lifting» o tiene que «vaciar» un «trout pout», el término que los ingleses utilizan para referirse a los labios sobresiliconados.

Los nuevos materiales de relleno reabsorbibles permiten jugar sin límites con el contorno labial, al amparo de una fecha de caducidad que oscila alrededor de nueve meses. Basta tirar de hemeroteca para ver los sucesivos caprichos labiales experimentados en cuestión de meses por Lindsay Lohan, Paris Hilton o Misha Burton. Pero la silicona que se apoderó a mediados de los años 90 de tantos labios es permanente, y en este caso, para corregir los excesos cometidos, habría que recurrir a la cirugía correctiva en toda regla.

Misión difícil, pero no imposible. La actriz Lisa Rinna («Melrose Place») es el último ejemplo de cómo corregir unos labios excesivamente siliconados. El doctor José Luis Martín del Yerro, jefe de la Unidad de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética del Hospital Quirón de Madrid, explica cómo «cuando se ha producido deformidad en ellos, ya sea por granulomas o porque se quiera reducir un contorno exagerado, la única solución es la quirúrgica y no siempre se obtienen buenos resultados». Poner es sencillo, pero la extracción es mucho más dificultosa, como señala este especialista: «Hay que realizar unas incisiones en la parte interna del labio o en los surcos nasogenianos para tratar de ocultar las cicatrices al máximo y a través de éstas extirpar la sustancia de relleno o los granulomas. Además, todo se debe realizar con la mayor precisión, para evitar dañar los nervios y los músculos responsables de la movilidad del labio».

Otra de las misiones «casi imposibles» hasta ahora era la de dotar de naturalidad a un rostro inexpresivo a fuerza de estirones, pero la reciente aparición pública de la cantante Courtney Love, después de someterse a una «misteriosa» técnica estética, llenaba de esperanza a muchas «beauty-victims.» Arrepentidas de sus excesos. ¿Es posible borrar definitivamente la cara de velocidad, hacer descender las cejas más altivas y, en definitiva, volver a dotar al rostro de expresión? Sí, y el milagro no es otro que las inyecciones de grasa propia. Una técnica que, si se realiza con buen pulso, permite redefinir los contornos del rostro, corregir los volúmenes perdidos y, en definitiva, rejuvenecer sin perder naturalidad.

Muchos especialistas están convencidos de que, en un futuro, los avances en cirugía plástica irán enfocados a la corrección de las malas praxis, pero no podemos olvidar las técnicas llamadas «light», que tampoco están exentas de riesgos.

¿Qué hacer en el caso de una reacción no deseada ante una dosis de toxina botulínica?, ¿hay que encerrarse en casa cuatro meses a la espera de que los efectos desaparezcan? La doctora Ana Mª Barranco, directora del Centro de Medicina estética Solo Facial Génova 10 (Madrid), explica a LA RAZÓN que, «para corregir un mal bótox, siempre existen puntos de la anatomía facial que se pueden trabajar para contrarrestar esas expresiones, asimetrías o irregularidades. En el caso de la ptosis parpebral, que afecta a los párpados, se puede recurrir a una medicación específica, que lo soluciona en el plazo de una semana». En cuanto a los problemas con los materiales de relleno absorbibles, en caso de que se produjera un exceso de cantidad de producto o el paciente no quedara convencido con los resultados, lo más recomendable sería «pinchar en la zona hialuronidasa, una medicación específica que contrarresta el efecto del ácido hialurónico y que puede reducir el volumen», añade la experta.
¿Puede ser que las miradas lánguidas de Paris Hilton y Kate Moss sean, en realidad, fruto de una dosis de toxina botulínica mal pinchada?


Técnicas 100% reversibles. El futuro ya está aqui
-¿Por qué un «lifting» agresivo cuando unas simples suturas pueden crear el mismo efecto? El cirujano Javier de Benito es un firme defensor de estas técnicas. «En el rostro, las suturas Silhouette logran el mismo efecto que un «lifting» convencional para corregir la flacidez, pero los resultados son más naturales, y se podrían retirar en cualquier momento».
-Las mismas suturas y la técnica del «lipofilling» (transplante autólogo de grasa) se están empleando en los glúteos, como explica el doctor. «De este modo, aunque los resultados no sean tan duraderos, evitas los problemas de deformidad o asimetrías».
- En los implantes mamarios, después del ácido hialurónico para aumentar de talla sin cirugía, el futuro también pasa por los implantes de grasa propia.
- Para los labios, la novedad es el Permalip, el primer implante específico para ellos. Su particularidad: se puede retirar con facilidad y respeta al máximo el contorno natural de los labios.