Todos tenemos historia por Martín PRIETO

Cuando hacíamos periódicos con plomo fundido era frecuente que un linotipista viniera con el papel a advertirme de un error; y siempre tenía razón.

Todos tenemos historia, por Martín PRIETO

El gremio de tipógrafos fue el más culto de la clase obrera porque tenían que leer los diarios y libros que confeccionaban. En 1879, en una especie de «tea party» por las tabernas de Madrid, nutridos tipógrafos encabezados por Pablo Iglesias, cuatro médicos, dos joyeros, un marmolista y un zapatero, fundaron el PSOE.

Pablo Iglesias fue diputado en la Monarquía desde 1910 hasta su muerte y el PSOE y, sobre todo la UGT, fueron activos colaboracionistas de la dictadura de Primo de Rivera, que persiguió comunistas y anarquistas mientras recibía a los dirigentes socialistas. Ante tanto pactismo, un moderado como Indalecio Prieto se vio obligado a abandonar por un tiempo el partido, mientras un santificado Iglesias justificaba el «entrismo» como intrusión en las instituciones burguesas para destruirlas desde dentro, tesis trotskista abominada por la ortodoxia marxista.

El PSOE celebra el centenario del acceso al Congreso del primer diputado socialista, y es que Pablo Iglesias inauguró su turno de palabra dirigiéndose al líder conservador Antonio Maura: «Tal ha sido la indignación por la política del Gobierno del Sr. Maura en los elementos proletarios que nosotros hemos llegado al extremo de considerar que antes de que su señoría suba al Poder debemos ir hasta el atentado personal». (Diario de Sesiones de 7 de julio de 1910). A los pocos días, Maura sufrió un atentado en Barcelona que no fue condenado por Iglesias. Bien empezamos incitando al magnicidio, pero todo se justifica con el contexto, el gran detergente de la Historia.

Juan Carlos Girauta, abogado y analista político, escribe «La verdadera historia del PSOE» para Buenasletras, desde su fundación al zapaterismo, libro obligado sobre el partido español más viejo. El mayor mérito del autor consiste en que, habiendo militado en el socialismo, no pretende vengarse. Esta historia contiene pocos comentarios subjetivos y mucha documentación oficial del propio socialismo, como la referente a la revolución de Asturias. Es un hecho que el PSOE, tras sostener la dictadura de Primo, se alzó contra la legalidad republicana en 1934, dos años antes del golpe franquista, dando lugar a los trágicos sucesos de Barcelona y Asturias, feto de la Guerra Civil. La sublevación no fue espontánea sino diseñada al detalle incluyendo la eliminación sumaria de los adversarios. Otra vez acude en socorro el contexto, siendo cierta la influencia de la revolución soviética que los socialistas querían imitar, con Francisco Largo Caballero como el Lenin español. Pero el 34 no supuso la barbarie de la derecha, y fue Gil Robles quien restableció la democracia republicana. En 1936 agentes socialistas dieron mala muerte a Calvo Sotelo, contexto del crimen político colectivizado. En el Madrid semicercado, el autor contabiliza hasta 26 checas del PSOE sin contar las sacas de las cárceles con destino a Paracuellos. Por algo Carrillo es adulado hasta por Gregorio Péces Barba. Hechos empolvados entre los paréntesis de los 40 años de vacaciones en los que PSOE y UGT desaparecieron con honrosas excepciones. La paradoja que oculta la memoria histórica: el PSOE se convirtió a la democracia cuando apareció Franco.



«La verdadera historia del PSOE»
J. C. Girauta
editorial buenasletras
250 páginas. 20 euros