La huelga amenaza Almagro

«El alcalde de Zalamea» podría no abrir el festival por el paro de los técnicos

Imagen de «El alcalde de Zalamea»
Imagen de «El alcalde de Zalamea»

El Ministerio de Cultura fundó el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro hace ahora 32 años (primero, en 1978, como jornadas, desde 1984 como Festival Internacional). Más adelante, Adolfo Marsillach fundó la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Aunque ésta debutó en 1986 en Buenos Aires, pronto se creó un vínculo entre la localidad manchega y la compañía, y se estableció la tradición de estrenar cada verano allí uno de los montajes de su siguiente temporada. Así ha sido durante dos décadas. Pero puede que este año se rompa la tradición por culpa de la huelga de los técnicos de la CNTC, que mantienen desde hace varias semanas. Hasta ahora había afectado sólo a montajes ya estrenados, en la sede madrileña de la compañía, el Teatro Pavón, y en giras.

Un debut accidentado Pero ayer se supo que la huelga seguía yendo en serio y que, quizá, el festival se quede sin el estreno del año, «El alcalde de Zalamea», que dirige Eduardo vasco, también director de la compañía, y que tiene que levantar el telón el próximo día 2 de julio en el Hospital de San Juan, el escenario donde habitualmente estrena. La huelga le ha estallado en las manos a la nueva directora del festival, Natalia Menéndez, que puede tener un jarro de agua fría en su debut por las diferencias laborales entre la plantilla técnica de la CNTC y su director, Vasco. Ayer, el Patronato del Festival se reunió de urgencia para tratar el asunto. Durante buena parte de la tarde se barajó la cancelación del estreno, aunque finalmente no se sacó ninguna conclusión de la reunión y se decidió esperar hasta hoy para tomar una decisión, como ha podido saber LA RAZÓN.Este «Alcalde», si se estrena, será la tercera versión del texto montada por la CNTC, tras las de José Luis Alonso (1988) y Sergi Belbel (2000). Pero no es el único montaje amenazado, ya que la Compañía también lleva a Almagro «El condenado pro desconfiado» y «La moza de cántaro», con el que el Clásico regresaba además al Corral de Comedias.