Disputa social por una exclusiva periodística por Jesús MARIÑAS

Pareció un «gag» al estilo de las comedias de Ozores. Pelearon por ser las únicas cubriendo el evento y la aparentemente tranquila María Palacios desplegó ardor guerrero ante el otro medio que, para su sorpresa, compartía la cita. Fue en el madrileño Centro Cultural Galileo, el pasado miércoles, en la inauguración de la exposición del fotógrafo Albert Watson.

Eugenia Silva y Albert Watson, el miércoles en la inauguración
Eugenia Silva y Albert Watson, el miércoles en la inauguración

A las dos publicaciones les habían prometido en exclusiva entrega absoluta de material y una nutrida lista de vips, en la que fallaron Borja Thyssen con Blanca y Tamara Falcó. Una y otra periodista hablaban con la selecta concurrencia de tiros largos, como la gasa negra con espalda al aire que lució Eugenia Martínez de Irujo. Un estilo tan agradecido como el nuevo talante de Mariola Orellana, locuaz y parlanchina tras el «ahí te quedas» de Antonio Carmona. Conversó como nunca antes y desahogó pesares, al igual que la ex de Álvarez Cascos, Gema Ruiz, al reaparecer muy delgada con un traje en volantes nude junto a su pareja Juan Díaz. Mientras, Mónica Martín Luque le saca provecho a su matrimonio y ya es tan imprescindible como Pedro y Begoña Trapote. Esta última lució el bronceado de la noche: luminoso, reluciente y realzador de su encanto, al igual que el enorme pedrusco ambarino incrustado en la sortija que ideó su ya casi cuñado Felipe González. «De momento no se casa con mi hermana Mar, pero igual nos dan la sorpresa. Aunque no lo necesiten», explicó.

Mientras, de fondo se mantenía el griterío: «¡Esto es para ‘‘¡Hola!'' reclamó la señora Lequio a punto de recibir la visita de su suegra Sandra Torlonia, que se encargará de la recuperación de su nieto pequeño, el hijo de la Obregón y el conde. Boris Izaguirre, con su aire de galán antiguo, contrastó con una Almudena Fernández sobre botines blancos. Marisa de Borbón acentuó su clásico refinamiento con enormes perlones por debajo de la cintura y María FitzJames Stuart, encargada de montar la cena inaugural de la exposición, dejó claro que no heredó las buenas mañas organizadoras de su madre, María Calleja. Cuestiones familiares al margen, hay que reseñar que Olivia de Borbón ganó al dejar su relación con Sebastián Palomo junior. También Alejandra de Rojas revalidó belleza y Eugenia Silva hizo ojitos a un Gigi Sarasola que llegó junto a María Cecilia, muy florida de rojos sobre turquesas. José Toledo fue fiel a su estilo discreto y vistió un blazer cruzado que la alejó mucho de las rutilancias de Silva, casi transformada en burbuja navideña. Mar Flores se escurrió con Merino –dado lo mal que tienen el ERE de Fortuny, en el que sus empleados no llegan a un acuerdo–, Javier Hidalgo jugó al despiste y Rosauro Baro al encandilamiento.