Campañas austeras

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Jajajaja. Me cuesta mucho no caer en el sarcasmo. Hay una coincidencia casi generalizada entre los expertos de que en las campañas electorales se mueven muy pocos votos. Es lo mismo que esa memez de no publicar las encuestas hasta el último día. La campaña forma parte de la liturgia política. Sucede lo mismo con los programas políticos, hay que hacerlos aunque luego no se cumplan con la excusa de que no se tiene mayoría suficiente para aplicarlos. Nadie los lee, pero hay que tenerlos y cuanto más voluminosos mejor, salvo que se quiera ser el blanco de los ataques de los rivales. Los partidos se deberían financiar cada vez más por medio de donaciones privadas y empresariales, con transparencia absoluta, que de las arcas públicas. Una de las razones de la impopularidad de los políticos, que es exagerada, viene precisamente de lo que se percibe como gastos excesivos. Las cifras resultan impúdicas en estos tiempos de crisis. Una mayor austeridad mejoraría su imagen, pero me temo que esos anuncios quedarán al final en un mero maquillaje.