Crean una técnica para diagnosticar daños cerebrales en recién nacidos

Un bebé prematuro o que ha sufrido un retraso en su crecimiento durante la gestación puede padecer, además, daños cerebrales. De hecho, seis de cada 1.000 niños presentan daños leves y uno de cada 1.000 graves. Evidentemente, éstos se corresponden con un desarrollo neuronal anormal del niño y problemas en su aprendizaje y su conducta.

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Barcelona- Sin embargo, estas consecuencias no suelen hacerse visibles antes de los dos años de edad o, incluso, de los siete, cuando ya es prácticamente imposible estimular el cerebro para que contrarreste esos trastornos neuronales. Sin embargo, un equipo multidisciplinar de investigadores del Hospital Clínic, liderados por el Jefe de Medicina Maternofetal Eduard Gratacós, ha logrado desarrollar una técnica que permite el diagnóstico precoz de los daños cerebrales.

Durante los primeros años de vida el cerebro, como el resto del cuerpo, se desarrolla a mucha velocidad, lo que, por un lado, dificulta obtener una imagen fija del mismo, pero, por otro, permite modularlo y estimularlo para corregir, en la medida de lo posible, anomalías. El trabajo realizado por el equipo de Gratacós, dotado con 1,2 millones de euros por la Obra Social de La Caixa y que ayer se presentó en el CosmoCaixa, ha demostrado que sí es posible obtener esa foto cerebral. Más aún, que esa foto muestre cómo se está desarrollando el cerebro y si existen alteraciones neuronales.

Para ello, los investigadores adaptaron la técnica de resonancia magnética, creada inicialmente para el cerebro adulto, a las especificidades de los bebés de manera a obtener el dibujo de las conexiones neuronales. El siguiente paso consistió en conseguir la fotografía del cerebro por zonas y localizar las conexiones entre las diferentes áreas. Finalmente, con la ayuda de la teoría del grafo que permite analizar la organización de estructuras complejas, como por ejemplo, las redes sociales, identificaron las conexiones neuronales anómalas comparándolas con las que se establecen en un cerebro sano. La técnica, pionera, permite así determinar biomarcadores de imagen para diagnosticar en niños de un año de edad daños cerebrales y predecir en un 94 por ciento los resultados de los test de neurodesarrollo que se realizan en los menores a los dos años de vida.

El futuro pasa ahora por desarrollar esta técnica diagnóstica y perfeccionarla para obtener resultados más precisos –más biomarcadores y más fiables–, en un menor plazo de tiempo y nada más nazca el bebé. De hecho, la investigación liderada por Gratacós dio comienzo el pasado mes de enero y se alargará con mínimo cuatro años más. Pero, los datos obtenidos en este primer año de trabajo, además de prometedores y pioneros a nivel internacional, ya permiten comenzar a desarrollar tratamientos ajustados a cada uno de los afectados por trastornos neuronales. «Ahora tenemos la oportunidad de estimular de forma dirigida el desarrollo del cerebro antes de que sea tarde, desde el nacimiento», apuntó Gratacós, a la espera, añadió, de que en 20 años se pueda contar con fármacos efectivos.

Cabe señalar, que el diez por ciento de los recién nacidos son prematuros y, de éstos, el 1 por ciento prematuros extremos. Asimismo, cinco de cada 1.000 neonatos presenta un retraso del crecimiento grave y ocho de cada 1.000 leve. Este déficit de desarrollo tiene su origen en la gestación como consecuencia de una insuficiencia placentaria. Entre el 30 y el 50 por ciento de los bebés que han sufrido esta carencia intrauterina presentan desarrollo neurológico anormal durante su infancia.

Precisamente, el equipo de Eduard Gratacós demostró a la comunidad científica internacional que, entre otros factores, este retraso de crecimiento fetal conlleva alteraciones neuronales y por lo tanto trastornos en el aprendizaje y la conducta de los niños.

 

3 Pasos
1/ resonancia
Adaptan para los niños la técnica de diagnóstico por imagen inicialmente creada para los adultos. Obtienen la fotografía de las conexiones neuronales en bebés de un año y la relación entre las diferentes áreas del cerebro.

2/ teoría del grafo
Esta herramienta analiza la organización de estructruras complejas, lo que les permite comparar las diferencias neuronales entre un cerebro sano y uno dañado. Obtienen así biomarcadores específicos para las anomalías en el desarrallo neuronal.

3/ estimulación
La técnica debe perfeccionarse, pero ya es posible tratar de paliar los daños estimulando el cerebro.