«Templario»: El héroe de una pieza existe

Director: Jonathan English. Intérpretes: James Purefoy, Kate Mara, Paul Giamatti, Brian Cox. EE UU/Gran Bretaña/Alemania, 2011. Duración: 121 minutos. Acción.

«Templario»

El cine contemporáneo ha decidido representar la Edad Media como un tiempo de bárbaros, en el que la sangre, el fango y la mugre decoran las paredes heladas de castillos y cabañas. Frente a la épica del cine histórico de la era clásica, oda grandiosa al artificio de cartón piedra, una película como «Templario» apuesta por el hiperrealismo, por el aquí y ahora del desmembramiento y la decapitación.

Excesos violentos

Pero, como ya ocurría en «Braveheart», la hemoglobina es simple maquillaje: aún existe el héroe de una pieza que, a pesar de su oscuro pasado, puede terminar con las tropas del rey John de Inglaterra, vikingos incluidos, de un solo plumazo. Llama la atención que un filme tan generoso en excesos violentos sea tan casto a la hora de meterse en la cama: durante el largo asedio al castillo de Rochester, la única dosis de glamour de una película que nunca sabe medir sus fuerzas es la tensión sexual que se masca en el ambiente cuando Marshall (James Purefoy) y Lady Isabel (Kate Mara) cruzan sus miradas. Los que busquen una lección de Historia inglesa –las atrocidades que cometió el rey John cuando se saltó a la torera la Carta Magna para recuperar el poder sobre su país– se encontrarán con la extraña peluca de Paul Giamatti, modelando su acento inglés en forma de ladrido para desmarcarse de los personajes apocados que ha interpretado hasta el momento.


Lo mejor:

La brutalidad del primer ataque del rey de Inglaterra, con corte de lengua incluido
Lo peor:
¿Por qué identificarnos con un templario atormentado sin saber por qué es templario?