Un policía local y vecinos frustran el robo a una joyería en Valencia

La actuación de un agente de la Policía Local y de varios vecinos de la localidad valenciana de Benigàmin permitió el pasado viernes que se frustrara un atraco a una joyería a cuyo propietario amenazaron con una pistola y al que inyectaron en la espalda un líquido sin identificar.

La propia víctima, Vicente Guarner, ha explicado a Efe que se ha llevado el susto de su vida y que los dos atracadores entraron en su joyería haciéndose pasar por clientes y aprovechando la confianza que habían conseguido, ya que había ido varias veces al establecimiento interesándose por distintos artículos para regalar.

Los dos atracadores aprovecharon que Vicente se encontraba solo en la joyería, entraron tranquilamente y a cara descubierta para posteriormente empujarle hasta la trastienda donde le amordazaron, le ataron ambas manos con sendas bridas, le golpearon y le apuntaron con pistolas que resultaron ser de fogueo mientras se hacían con un abundante botín del interior de la caja fuerte.

Fuentes de la Policía Local del municipio han indicado a Efe que uno de los atracadores fue detenido justo al salir de la tienda por un agente que pasaba por allí y al que su conducta le pareció sospechosa, mientras que el otro atracador fue detenido al día siguiente en otra localidad, según cuenta el propio Vicente Guarner.

El joyero añade que los dos individuos "vinieron hasta tres veces pidiendo precios de un anillo y de un reloj"y "mi hijo sospechó de ellos, pero te decían hasta donde vivían y te daban confianza".

El viernes Vicente abrió la tienda a las cuatro de la tarde, los atracadores volvieron y le dijeron que ya tenían el dinero. "Venían sin prisa, yo les envolví la sortija y el reloj y, de repente, me empujaron a la trastienda y allí me dieron la paliza, de un puñetazo me partieron la boca y con la culata de la pistola me dieron en la cabeza", relata todavía conmocionado el joyero.

Vicente Guarner comenta que intentó zafarse cuando quisieron amordazarle "porque padezco claustrofobia"y se pone muy nervioso, tanto que cuando le pincharon con la jeringuilla "no me enteré".

Relata también que "les prometí que no me movería de la silla en veinte minutos y se marcharon", pero al verlos en la puerta de la calle "salí detrás y tuve la suerte de que pasaba un policía local".

El agente se percató de que "pasaba algo porque iban corriendo con dos bolsas y ropa militar y yo salía con la silla diciendo que me habían robado".

Entonces ocurrió lo que la propia víctima denomina "el efecto pueblo", porque "todo el mundo ayudó", hasta un vecino le puso la zancadilla a uno de los atracadores y el agente que lo detuvo lo hizo sin pistola, armado sólo con una porra.

"La suerte que he tenido es que estoy vivo y lo he recuperado", concluye este joyero valenciano.