El BCE escatima la ayuda a los países en apuros

BRUSELAS- El Banco Central Europeo (BCE) se mantiene impasible. Mientras el miedo campa a sus anchas en los mercados de toda Europa, e incluso más allá, está dejando solos ante los especuladores a todos los países periféricos cuando más le necesitan. Las primas de riesgo española, italiana, portuguesa y griega se dispararon ayer arrastradas por el fracaso de las negociaciones para constituir un Gobierno de coalición en Grecia y la consiguiente decisión de convocar nuevas elecciones el próximo mes de junio.

Según la agencia Reuters, el BCE incluso habría suspendido las operaciones de política monetaria con algunos bancos griegos para incrementar la presión sobre el Gobierno heleno, a la luz de que los planes de recapitalización previstos como parte del rescate del país no están avanzando como estaba pronosticado.

La situación, además de arrastrar a las bolsas de media Europa, hizo que el euro también sufriera el impacto de saber que las entidades financieras helenas dependen casi en exclusiva de su maltrecho banco central.

Esta noticia se suma al hecho de que la entidad monetaria no ha comprado deuda pública de los países de la zona euro desde hace ya nueve semanas, pese a la fuerte subida de la prima de riesgo de España. De ahí el llamamiento del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para que la UE se movilice a favor del euro, pero el BCE parece reacio a una política que aliviaría inmediatamente la situación.

Tanto es así, que sólo el rumor de que la entidad que dirige Mario Draghi había vuelto a sus operaciones no tradicionales relajó ayer el diferencial del bono español a 10 años frente al alemán, considerado el de mayor seguridad inversora.

Y es que, independientemente de que se confirme o no la compra de deuda por parte del organismo internacional, el único mensaje de alivio para Grecia vino de parte del propio Draghi. «Ya que el Tratado no prevé nada sobre una salida, no es un asunto que tenga que decidir el BCE... Quiero decir que nuestra preferencia es que Grecia continúe en la zona del euro», afirmó.

Sin embargo, en su declaración pareció defenderse de las acusaciones sobre su inmovilismo y destacó que la entidad continuará cumpliendo «el mandato de mantener la estabilidad de precios a medio plazo en línea con las provisiones del Tratado y preservando la integridad de nuestro balance». A su juicio, el déficit público general de la zona del euro ha caído significativamente y «la deuda debería dejar de aumentar el próximo año y bajar a partir de entonces».

El resto de los países periféricos sufrían también el envite y el diferencial de Italia coqueteaba con los 435, el de Grecia se quedaba en 2.745 puntos básicos, mientras que el de Portugal se situaba en los 1.030 puntos básicos y la de Irlanda en los 591.

El Ibex paga los platos rotos
Todas las incertidumbres y las dudas de los dirigentes europeos se unían un día más a los miedos de los inversores, que socavaron un poco más la resistencia de las principales bolsas europeas. La española perdía un 1,33% y cerraba con un nuevo mínimo anual (6.611 puntos), desplome que la situó en niveles del 5 de junio de 2003. Londres cayó un 0,6%; Fráncfort, un 0,23%; Milán, un 0,21%, y el índice EuroStoxx, un 0,15%. Sólo subió París, el 0,31%, y Atenas volvió a caer (-1,33%).

Al inicio de la sesión, marcaba el paso la situación griega, y el rendimiento del bono a diez años superó el 6,5%, con la prima de riesgo en 507 puntos básicos, un nuevo máximo histórico.

 

Bruselas sabrá ser flexible
El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, se mostró ayer dispuesto a aplicar el Pacto de Estabilidad de forma «inteligente», adaptándolo a las condiciones macroeconómicas. Aunque no citó a España, esta declaración oficial supone el reconocimiento de que el 30 de mayo, cuando la Comisión dé sus recomendaciones a cada uno de los estados miembros, aplicará plazos flexibles para los objetivos de reducción del déficit. Con esta «adaptibilidad», Barroso pretende «crear condiciones para el crecimiento», que se discutirán en la cumbre informal de líderes que se celebra el 23 de mayo, informa C. Herrero.