La OTAN frena el intento de Italia de parar la guerra libia

Los países que participan en la campaña de la OTAN contra el régimen de Gadafi comienzan a dar signos de desunión. Italia, antigua potencia colonial en Libia y principal socio comercial del país, desea acabar con los bombardeos y establecer una tregua para poder enviar ayuda humanitaria a la población.

La OTAN frena el intento de Italia de parar la guerra libia
La OTAN frena el intento de Italia de parar la guerra libia

Así lo dijo ayer el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, quien lamentó además las víctimas civiles que están dejando algunos bombardeos aliados debido a «dramáticos errores». La posición italiana no es compartida por el resto de los países de la coalición. Francia anunció que estaba en contra de la interrupción de las acciones armadas contra el régimen libio. Gran Bretaña, por su parte, fue más allá y afirmó que los bombardeos no sólo no deben detenerse, sino que deben «intensificarse».

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, intentó poner paz entre los aliados asegurando que la Alianza Atlántica «continuará» con su operaciones. «Si nos detenemos, un número impreciso de civiles perdería la vida», dijo Rasmussen, quien no quiso hacer una referencia directa a la propuesta italiana. Ante el rechazo a sus palabras, Frattini dio marcha atrás intentando mostrar que no había pasado nada. Según dijo su portavoz, la idea de establecer una tregua sólo era «una hipótesis de trabajo». «Estamos plenamente comprometidos y determinados a llevar hasta el final la misión de la OTAN», garantizó el portavoz.

El intento de acabar, o al menos detener, los bombardeos sobre Libia es en parte consecuencia de los vaivenes de la política nacional italiana. El principal aliado de Berlusconi en el Gobierno, la Liga Norte, ha exigido el final de la misión. Los «liguistas», poco amigos de las relaciones internacionales, sostienen que los bombardeos azuzan las oleadas de inmigrantes que tienen como destino Italia. Con su declaración, Frattini, quien debía conocer la posición del resto de aliados, salva la cara del Gobierno ante la Liga.