África

El renacer del islam

Enahda afronta el reto de unir democracia y tradición en Túnez. Enahda ya se dio un baño de masas durante la noche del martes pese a que la Institución Superior Independiente Electoral (ISIE) no haya dado, tres días después de los comicios, los resultados totales 

El futuro de Túnez servirá de guía al resto de países de la «primavera árabe»
El futuro de Túnez servirá de guía al resto de países de la «primavera árabe»

TÚNEZ- . La victoria de los islamistas se celebró en la sede del partido, pero también por las calles de distintas ciudades tunecinas donde, con mucha diferencia, ha sido la formación más votada. Para tener una idea de cómo gana Enahda (Renacimiento, en árabe) en la región de Gabes, una de las principales zonas industrializadas de Túnez, el partido que lidera Rachid Ghanuchi consiguió 73.416 votos del total de 138.375, es decir, un porcentaje que supera el 50%. Además, el siguiente partido más votado, en este caso el Congreso para la República (CPR), le sigue a años luz, con 13.771 papeletas.

No obstante, los tunecinos crearon su ley electoral con el recuerdo de los duros y monopolistas años de Ben Ali, por lo que el sistema favorece a las minorías, así de los siete asientos que se repartían en Gabes, cuatro son para Enahda, uno para el CPR, otro para el Frente Tunecino (con 7.421 votos) y uno también para Aridha, con tan sólo 7.351. La Prensa tunecina se dividió ayer entre los que miraban atrás con titulares como los de «Al Chourouk»: «¿Es la fuerza de Enahda o la debilidad del resto?», y los que ya encaran el porvenir con personalidades islamistas: «Hammadi Jbeli, ¿futuro primer ministro?», se leía en la web de «Business News Tunisia».

En su propia lengua
De lo que no hay duda es de la buena campaña de Enahda. La lengua ha sido clave, apunta Giacomo Filibeck, coordinador de Exteriores del Partido Democrático italiano, que lleva relacionándose con la oposición tunecina desde hace años. «El resto de partidos liberales y modernistas hablan en francés. Los islamistas se han dirigido a la población en árabe, y encima en el dialecto tunecino», dice a LA RAZÓN, y recuerda que Túnez no es Francia.
Fethi, de 46 años, sólo habla en árabe. Ha votado por Enahda y se siente libre. «Es el partido más lógico en su discurso y conozco a muchos de sus candidatos desde hace 30 años». A Fethi, profesor de primaria, no le ha gustado nada ver cómo el resto de partidos «mentían y diabolizaban a los islamistas: «Me ha recordado a los tiempos de Ben Ali».

Sin embargo, Ghanuchi no ha entrado en los insultos ni descalificaciones. «Es un líder pacífico y respetuoso». Como muestra de que él también lo es, Fethi indica que tiene una hija menor de edad y le parece bien que vaya sin «hiyab». «Que lo decida ella, nunca le presionaré».

Cubierta con el velo, Naima, de 47 años, está muy orgullosa de llevarlo y de haber votado a Enahda. «Lo decidí hace dos meses, me fío de ellos y no mienten». A Naima nadie le ha obligado a votar. «Soy ama de casa y estoy divorciada». Es decir, ni su empresa ni su marido han sido las razones que le han llevado a decantarse por este partido, como se ha vertido en algunos medios de comunicación.

La victoria de Enahda es clara para Sabhi Atiq, Director del semanario islamista «Fajr» (con una tirada de 40.000 ejemplares). «Por un lado, tienen presencia en cada región, ciudad y pueblo de Túnez. Son los que mejor introducidos están en la sociedad». Por otro, siempre han estado en contra de Ben Ali, «tienen raíces de más de 30 años en la verdadera oposición». En este sentido, coinciden los principales politólogos, lo que tanto se encargó de perseguir el ex presidente es lo que ahora desea la mayoría.

 

La Prensa gana a Facebook
«No tengo Facebook, ni Twitter, pero desde el 14 de enero no he parado de ver televisión», reconoce Latifa, ama de casa de 47 años. Tanto su marido como ella han votado por Enahda y discuten mucho sobre política. Jacques Grange, experto en medios de la Misión de Observadores de la UE, acierta al indicar que las redes sociales fueron muy eficaces durante la revolución, pero después se han diluido, creando gran confusión.