Suiza aprueba el acuerdo fiscal con EEUU

La Cámara Baja (Consejo Nacional) del Parlamento suizo aprobó hoy finalmente el acuerdo de cooperación fiscal entre Suiza y EEUU, cuyo principal propósito es permitir la entrega a este último país de datos bancarios relativos a 4.450 cuentas del banco UBS.

Tras una serie de vaivenes entre la Cámara Alta (Consejo de los Estados), que desde un principio apoyó el acuerdo tal como fue remitido por el Ejecutivo, y la Cámara Baja, que pretendía introducir la posibilidad de someterlo a un referendo, el instrumento fiscal fue avalado hoy de forma definitiva.Esto permitirá que Suiza cumpla el plazo acordado con Washington -19 de agosto- para transmitirle la información que exige.

Con ello se abstendría de abrir un proceso penal contra UBS -y eventualmente retirarle su licencia para operar en EEUU- por sus prácticas que presuntamente favorecían la evasión de impuestos entre sus clientes.

El acuerdo de cooperación fiscal fue aprobado por el Consejo Nacional por 81 votos, frente a 63 en contra y 47 abstenciones, siguiendo el consejo de un órgano de conciliación parlamentario reunido desde primeras horas de hoy, en el sentido de excluir del texto la posibilidad de celebrar un referendo.

La eventual consulta popular se había convertido en el principal obstáculo para que el acuerdo fiscal obtuviese el aval que requería de las dos cámaras.

La derecha conservadora y la izquierda representada en la Cámara Baja se habían unido en la defensa de la consulta popular.

Si bien no se trataba de forzar un referendo, esas formaciones políticas reclamaban que se dejara abierta esa posibilidad, lo que hubiese hecho peligrar el acuerdo y, en el mejor de los casos, retrasar su aplicación.

Ello porque se hubiese tenido que acordar un plazo de 100 días para que algún partido o colectivo social que lo desease pudiese reunir las 50.000 firmas necesarias para convocar la consulta ciudadana, que no se podría haber celebrado antes del primer trimestre de 2011.

A esta reivindicación se sumaba otra -que se dejó de lado en una etapa anterior- relacionada con el aumento de la imposición tributaria a los bonos (parte variable de la remuneración) que reciben los banqueros y que en el caso de los altos ejecutivos supone varios millones.

Washington había señalado que seguía con mucho interés el proceso parlamentario suizo y que esperaba que los imprevistos que habían surgido fuesen superados para que se respetasen los términos de su contrato con Suiza.