El Papa recuerda que Jesús «arriesgaba» en sus visitas

El Ángelus del domingo que viene se celebrará en la Fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia

La clásica imagen de Benedicto XVI en San Pedro será sustituida en las televisiones del mundo entero por su presencia en la Sagrada Familia
La clásica imagen de Benedicto XVI en San Pedro será sustituida en las televisiones del mundo entero por su presencia en la Sagrada Familia

MADRID- El balcón que da a la plaza de San Pedro del Vaticano no contará con Benedicto XVI para el Ángelus del domingo que viene. El Papa rezará el Ángelus, seguido por una breve enseñanza catequética, como es su costumbre, desde la Fachada del Nacimiento, en la Sagrada Familia de Barcelona, un acto que llegará a millones de personas retransmitido por televisiones de todo el mundo. Sin embargo, ayer no avisó de su próxima ausencia a los miles de peregrinos congregados bajo un techo de paraguas multicolor para escuchar sus palabras en Roma.


Dios y los ricos
«Dios no excluye a nadie, ni a pobres ni a ricos», proclamó el Papa comentando el fragmento del Evangelio del domingo, en el que Jesucristo entra a comer en casa del corrupto y adinerado Zaqueo. «Dios no se deja condicionar por nuestros prejuicios humanos, sino que ve en cada uno un alma que hay que salvar, y le atraen especialmente aquellas almas que son consideradas perdidas y que así lo creen ellas mismas», afirmó el Pontífice. Sabiendo que la gente criticaría su decisión de visitar la casa de un «pecador público», Jesús «quiso arriesgar y ganó la apuesta», aseguró el Papa.

«Zaqueo, profundamente impresionado por la visita de Jesús, decide cambiar de vida, y promete restituir el cuádruple de lo que ha robado». Dirigiéndose luego a los peregrinos latinoamericanos y españoles, el Papa añadió en castellano: «Delante de Dios no hay nadie demasiado pequeño. Todos podemos acoger al Señor en nuestras vidas y dejarnos transformar por él».

Al concluir la oración presentó la figura del obispo rumano Szilárd Bogdánffy, mártir del comunismo, fallecido en 1953 y beatificado este fin de semana en Rumanía. «Cuando tenía 38 años, fue consagrado obispo en la clandestinidad y luego fue arrestado por el régimen comunista de su país, Rumanía, con la acusación de conspiración. Después de cuatro años de sufrimientos y humillaciones, murió en la cárcel», explicó el Papa. Es el segundo obispo mártir del comunismo de Europa Oriental oficialmente beatificado. El primero fue beatificado el año pasado: Zoltán Meszlényi, de Hungría, detenido por las autoridades comunistas en 1951 y desaparecido bajo su custodia.


Idiomas y banderas
El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, en una entrevista con «Catalunya Informació», afirmó ayer que la visita papal será «una auténtica fiesta que tendrá repercusión mundial». Preguntado por el uso de los idiomas en la misa en la Sagrada Familia, Martínez Sistach confirmó que se usarán el castellano, el catalán y el latín, y que el uso del catalán será una muestra del «respeto de la Santa Sede y del Papa hacia una cultura y un país».

En cuanto a las banderas que use la gente en calles y balcones, indicó que desde el arzobispado se ha promovido de manera especial la bandera vaticana, «pero todo es legítimo», por lo que muchos pueden preferir la bandera española o la «senyera». El arzobispo agradeció la colaboración de las instituciones en la organización del evento y afirmó que respeta que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no esté en la misa de la Sagrada Familia. Recordó que Zapatero mantendrá un contacto con el Papa en el aeropuerto antes de que vuelva a Roma.

El cardenal Martínez Sistach celebró ayer una misa conventual en la catedral en la que expresó su alegría y recordó que, además de consagrar el templo de la Sagrada Familia, el Papa también visitará la obra benéfica del Nen Déu, que trabaja con niños.