La OTAN y Rusia diseñan una nueva alianza histórica

La OTAN y Rusia dieron ayer un paso de gigante para enterrar los viejos fantasmas del pasado. La presencia en Lisboa del jefe del Kremlin, Dimitri Medvedev, abrió una nueva etapa en las relaciones tras la fallida participación de su predecesor, Vladimir Putin, en la cumbre de Bucarest hace dos años y medio.

Obama, en la cumbre de la OTAN, sentado junto aHenry Kissinger
Obama, en la cumbre de la OTAN, sentado junto aHenry Kissinger

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, declaró que Moscú y la Alianza Atlántica han firmado «por escrito» que ya no suponen una amenaza mutua. Rasmussen también aseguró que la federación rusa ha aceptado colaborar en el nuevo sistema de defensa antimisiles para defender «personas y territorio», aunque aún quedan por definir un gran número de «detalles técnicos» a los que darán cumplida respuesta en el Consejo de Defensa de junio.

Medvedev también se congratuló del «acontecimiento histórico» que ha tenido lugar en Lisboa, si bien rebajó el entusiasmo generalizado sobre el escudo antimisiles. Rusia ha dejado la puerta abierta, pero aún no se ha comprometido en firme y ha puesto sus condiciones. Su colaboración dependerá de que se imponga la «transparencia y la igualdad en la toma de decisiones». Según explicó el embajador ruso ante la OTAN, una comisión mixta estudiará el asunto durante los próximos seis meses.

La iniciativa aliada pretende hacer frente a las «nuevas amenazas», aunque finalmente nadie hizo mención a Irán siguiendo los deseos expresos de Turquía. Según fuentes del Consejo Atlántico, el coste estimado para el nuevo dispositivo de defensa europeo que aún tardará dos años en estar listo es de 200 millones de euros (a repartir entre los 28 miembros). Esta cifra se suma a los 800 millones ya invertidos en el escudo antibalístico de teatro que defiende a las tropas desplegadas sobre el terreno.

Medvedev atribuyó todo el mérito de la nueva era a la determinación del presidente de EE UU aunque dijo que persisten «algunas diferencias». El mandatario ruso también hizo alusión a los escollos que ha encontrado Obama para ratificar el nuevo tratado de desarme nuclear START en el Senado estadounidense y dejó claro que, si no sale adelante, «todos los esfuerzos habrán sido en vano».

«Socio y no adversario»

Obama, por su parte, calificó a Rusia de «socio» y no de «adversario» y se refirió al bloqueo anunciado por el senador republicano John Kyl: «Habrá muchos asuntos a debatir entre republicanos y demócratas, pero éste no debe ser uno de ellos».

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, insistió en el «tesón» de Barack Obama, que ha logrado levantar las relaciones con Rusia después de que la crisis con Georgia las «enfriara» hace dos años. Moscú ha aceptado la oferta de la OTAN para colaborar en su futuro sistema de defensa ante misiles balísticos con el que la Alianza Atlántica pretende proteger todo su territorio. Así lo ha anunciado en rueda de prensa el secretario general de la OTAN: «Por primera vez en la historia Rusia y la OTAN van a cooperar para defenderse», ha afirmado, mostrándose muy satisfecho por el acuerdo alcanzado en el Consejo celebrado entre ambas partes, durante la 61 Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza que se celebra desde ayer en Lisboa.


Irán y Corea del Norte, bajo vigilancia
La OTAN apuntó ayer a Irán y Corea del Norte como fuente de preocupación por sus programas nucleares y pidió a ambos países que cumplan con las resoluciones de la ONU. La Alianza Atlántica señaló su «seria preocupación» por el programa atómico iraní, si bien acogió positivamente la prevista reanudación del diálogo nuclear entre Teherán y los países del grupo 5+1, según recoge la declaración final de la cumbre. También afirmó que «estamos profundamente preocupados» por el programa nuclear de Corea del Norte, e instó a ambos regímenes a cumplir «completamente» las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.