Ruiz-Gallardón: «El PP heredó una situación de crisis y llevó a España a las mayores cotas de empleo»

«Abriremos nuestro programa de Gobierno a todos los partidos»

Gallardón: «El PP heredó una situación de crisis y llevó a España a las mayores cotas de empleo»
Gallardón: «El PP heredó una situación de crisis y llevó a España a las mayores cotas de empleo»

–Maquiavelo decía que la política es el arte de hacer creer. ¿Le preocupa que el nuevo Gobierno se dedique a eso?
–La buena política exige la acción y la comunicación, pero si la acción es negativa no hay comunicación buena que pueda cubrir esa carencia. En tiempos de crisis y de cifras dramáticas de paro, los ciudadanos no juzgan a sus gobernantes por abstracciones, sino por concreciones como la cifra de puestos de trabajo perdidos.

–De momento, el PSOE ha recuperado iniciativa y ha dado un golpe de efecto, ¿no?
–El Gobierno es el mismo. La noticia no han sido las nuevas incorporaciones, sino los cambios de responsabilidad de algunos ministros. Sólo estaremos ante un nuevo Gobierno cuando cambie lo sustancial, que es su presidente, es decir, cuando Rajoy sea presidente del Gobierno después de ganar las próximas elecciones generales.

–Sin embargo, incluso en su formación hay quien cree que empieza un nuevo partido que exige cambios en su estrategia.
–Yo no concibo la política como un partido entre PSOE y PP. El problema del PSOE no es el PP, sino el rechazo mayoritario de los ciudadanos a sus errores en la gestión económica. Y eso no se arregla porque en un momento determinado tenga más o menos fortuna en su pugna política con mi partido.

–Entonces, ¿no ve necesario revisar una estrategia en la que se les reprocha un perfil bajo y que sólo hagan oposición con la economía?
–El PP no toma las decisiones por táctica, como el PSOE, sino de acuerdo con el compromiso adquirido con los ciudadanos. Nuestro objetivo es ejercer una oposición que limite al máximo los daños de las malas políticas del Gobierno, proponiendo alternativas y compromisos de gobierno para afrontar una situación muy difícil. En su comparecencia para explicar la remodelación ministerial, Zapatero no habló de nueva gestión ni de nuevas políticas. Sus únicos objetivos son mejorar la comunicación y mejorar la información, lo que demuestra su incapacidad para afrontar la crisis y que no corrige ninguno de sus errores.

–¿El Gobierno se hereda? Lo digo porque también hay quien sostiene que es lo que están esperando.
–Sólo se heredan aquellas cosas sobre las que uno tiene un título de propiedad y el Gobierno es un servicio público al que se accede sólo cuando te ganas la confianza de los ciudadanos.

–¿Y eso cómo se consigue?
–Estamos en un momento delicado en el que hay quien puede creer que el radicalismo del PSOE tiene que tener una respuesta radical de la derecha, pero eso sería un profundo error. Más que nunca debemos insistir en la moderación y en el centrismo. Es el PSOE quien ha abandonado el centro político y quien ha dejado de convocar a todos los españoles a un proyecto compartido para superar la crisis.

–Otra cosa de la que se quejan en la calle es de que no hay liderazgo político.
–A diferencia de las sociedades que han vivido durante mucho tiempo sin libertad, en las sociedades maduras no se busca un salvador ni un mesías. La salvación la tenemos que conseguir entre todos los españoles y para ello tenemos que elegir un Gobierno que sea capaz de poner en marcha la acción necesaria para solucionar los problemas de cada momento. Yo desconfío del mesías y de los que tienen respuestas para todo. Lo importante es la serenidad, la solvencia y la madurez, y eso es lo que ofrece el PP.

–¿No le preocupa que el discurso social genere frustración ciudadana cuando gobiernen?
–Presentaremos a los españoles un programa de gobierno para sacar a España de la crisis, como ya hicimos en 1996, y desde antes en las comunidades autónomas en las que conseguimos el poder en las elecciones de 1995. El PP ya heredó una situación con niveles de paro parecidos a los que tenemos ahora y fuimos capaces de llevar a este país a las mayores cotas de riqueza y de empleo que nunca ha tenido.

–Y administrar una situación peor que la que se encontraron en 1996, como dicen en su partido, ¿se puede hacer sin aplicar nuevos recortes sociales y sin nuevos ajustes?
–Hoy la situación es muy parecida a la de 1996. Pero si Zapatero se empeña en no darle salida, convocando elecciones, es muy posible que el deterioro económico, institucional y político supere al de 1996.

–No ha dicho si harán falta nuevos ajustes y medidas impopulares.
-Hará falta un liderazgo que diga la verdad y que establezca un programa de gobierno para dos legislaturas, aunque, por supuesto, a los cuatro años se vuelva a someter a la confianza de los ciudadanos. Con un programa del PP para ocho años España recuperará la situación de bonanza económica y de potencia mundial que tuvo antes de que llegara el PSOE a La Moncloa.

–¿Con la ayuda del PSOE? ¿Serán necesarios pactos de Estado?
–El PP siempre buscará el acuerdo con todos los grupos que tengan representación parlamentaria. Y nunca cometeremos errores en los que ha incurrido el PSOE, como el de impulsar reformas estatutarias sin buscar el consenso con el otro gran partido nacional. En todo lo relacionado con las reformas estructurales para favorecer la estabilidad y la fortaleza de España, invitaremos a participar al PSOE y al resto de grupos con representación en la Cámara.

–¿Se puede hacer país con los nacionalistas? ¿Es posible pactar con ellos políticas de Estado en Educación, energía o gestión de los recursos hídricos, por ejemplo?
–Soy partidario de no tener ningún criterio excluyente ni preferente a la hora de aplicar las grandes políticas que necesita España. De acuerdo con el mandato que recibamos en las urnas, nuestra obligación será presentar propuestas y abrir esas políticas a una posibilidad de acuerdo con todas las formaciones políticas. No soy partidario de excluir a nadie.

–¿El Estado autonómico está en quiebra?
–Zapatero se comprometió a no aprobar un sistema de financiación autonómica sin otro local. Pero el presidente del Gobierno ha sido débil con los fuertes, con las comunidades con el poder nacionalista que necesitaba para sacar adelante los Presupuestos, y ha sido fuerte con el débil. La única solución es la corresponsabilidad fiscal y se incumple la Constitución cuando se excluye de ella a los ayuntamientos. Los ayuntamientos tienen que participar en los tributos del Estado y de las comunidades autónomas que gravan riqueza generada en ellos. No tiene ningún sentido que los ayuntamientos que han destinado sus recursos a inversiones productivas ingresen lo mismo que los que sólo se han dedicado a despilfarrar los recursos públicos.

–¿Ha atendido el presidente del Gobierno sus reclamaciones después de la bronca que mantuvieron el día del desfile de las Fuerzas Armadas?
–No hubo ninguna bronca, fue sólo una conversación. Hemos remitido al presidente del Gobierno la documentación en la que se sostiene nuestra reclamación y seguimos esperando una respuesta.

–Decía que la solución es la corresponsabilidad. ¿Basta con eso o hace falta una revisión de la descentralización del Estado autonómico? ¿Es viable el Estado autonómico del 78?
–Sí que es viable. Siempre se podrán introducir modificaciones y mejoras, pero el modelo sigue siendo muy válido. Si hubiera corresponsabilidad fiscal como defiendo, habría un coste para quien hubiera despilfarrado los recursos públicos.

–¿Quiere decir que no hace falta una reordenación de las competencias?
–Yo no quiero más competencias, sino que se clarifiquen y que las que ejercemos los ayuntamientos tengan la financiación que les corresponde.

–Y en clave autonómica, ¿tampoco hace falta ordenar competencias y evitar duplicidades?
–Ya le he dicho que el modelo de la Constitución del 78 sigue siendo perfectamente válido. No soy partidario de modificar la Constitución.

–Hay síntomas que apuntan a que el Estado de Bienestar no da más de sí, que habrá que reformularlo y reducir prestaciones para garantizar su supervivencia. No sólo España, ahí están Alemania, Reino Unido…
–Cuando haya una política económica adecuada que permita generar riqueza, entonces habrá que cambiar las prioridades que ha fijado el PSOE. Pero sigo creyendo que la Administración Pública debe continuar teniendo un papel fundamental en la corrección de las desigualdades y desequilibrios territoriales. La Administración Pública no puede competir con la privada, pero no puede tener una mirada indiferente ante los desequilibrios territoriales y sociales. Su obligación es crear las condiciones para que la inversión privada sea rentable.

–Tiene su gracia que, para sobrevivir, Zapatero haya tenido que recurrir al «felipismo» que enterró para nacer. ¿Eso también podría ocurrir en el PP si vienen malas? ¿Aznar volvería a ser un referente?
–Hay una importante diferencia con Zapatero: para su Gobierno, Felipe González había dejado de ser un referente, pero para nosotros, Aznar nunca ha dejado de serlo.

–¿Le preocupa que el señor Rubalcaba acumule tanto poder?
–El nuevo papel estelar de Rubalcaba no es el de vicepresidente del Gobierno, sino el de portavoz.

–Pero, ¿comparte la acusación que han hecho otros compañeros de su partido de que ha impuesto un Estado policial?
–Insisto, el cambio que se ha hecho en el Gobierno sólo es para mejorar la comunicación.

–No ha contestado a la pregunta.
–Rubalcaba ha ido a La Moncloa para ejercer de portavoz. No van a cambiar más cosas, estamos igual que estábamos.

–Cambiando de tercio, ¿no siente un agotamiento programático y hasta de ilusión personal después de tantos años gobernando en Madrid, bien en la Comunidad bien en el Ayuntamiento?
–Los ciudadanos son conscientes de cuánto ha cambiado Madrid en estos años y valoran muy positivamente ese cambio. No percibo ningún deseo de volver atrás y yo tengo aún muchas propuestas para la ciudad y muchas ganas de cumplir mis compromisos.

–¿Aspira a jubilarse en la alcaldía?
–No. Ni siquiera aspiro a jubilarme en política. Ya he dicho muchas veces que la política debe ser considerada como un tránsito. Y es verdad que el mío ya lleva muchos años, pero no me jubilaré nunca en política. Tengo aún muchas cosas pendientes de hacer y no me veo en otra cosa distinta al servicio público.

–Ha dicho en alguna ocasión que no cometerá errores del pasado en lo que afecta a su partido…, pero le seguirá apeteciendo ser diputado nacional, ¿no?
–El error del pasado fue contestar a esa pregunta en público y cuando digo que no los cometeré ya lo he dicho todo.

–El PP es hoy una balsa de aceite…
–Sí, pero no es una estrategia porque estemos a meses de unas elecciones. En una situación tan grave como la actual, cuando hay millones de familias viviendo auténticos dramas, un responsable político no puede permitirse el lujo de distraer su atención ni siquiera un milímetro de los problemas de los ciudadanos. Los matices o las disputas internas, que son normales dentro de cualquier partido, no tienen cabida en momentos de crisis tan profunda como la que vivimos. Los españoles miran hacia el PP y buscan un instrumento para resolver sus problemas. Nuestra responsabilidad es ofrecer cohesión interna en torno al liderazgo de Rajoy.

–La presidenta de la Comunidad de Madrid y usted también se aplican la doctrina.
–Sin duda.

-¿Y harán tándem en la campaña?
-Y trabajaremos conjuntamente por un proyecto. A los dos nos preocupa mucho más la angustia de los madrileños que quién va a ocupar determinado terreno dentro del partido o en las instituciones. Todos tenemos la obligación de hacer un ejercicio de responsabilidad.


–Con las aguas tranquilas, ¿ve conveniente que Rajoy someta su liderazgo a otro congreso nacional antes de las generales?

–Es una decisión que hay que adoptar no en clave interna, sino en función de qué es lo mejor para los ciudadanos. Tenemos que construir un proyecto de 8 años, que es el tiempo que vamos a necesitar para alcanzar la posición de liderazgo a la que España está convocada por la cualificación de su población y su realidad geográfica y económica. Las decisiones tienen que estar supeditadas a la construcción de ese proyecto.

–Ya, ¿pero cree que el congreso ayudará a construir ese proyecto?
–Es puramente instrumental, no es importante. La situación interna está muy consolidada y la celebración de un congreso no va a implicar ninguna variación sustancial.

–¿El «caso Gürtel» es el pasado?
–Está en manos de la Justicia y nuestra actitud tiene que ser de respeto y colaboración con su trabajo.

–¿No ve ningún problema en que Camps pueda tener que sentarse en un banquillo y al mismo tiempo sea el candidato de su partido?
–Camps va a ser candidato a las elecciones. Es un hecho, porque lo ha anunciado el presidente del partido. Lo otro no deja de ser una hipótesis.


«La prioridad es que ETA no esté en las elecciones»
–¿Le incomoda que ETA ocupe el centro de la agenda política?
–En el pacto antiterrorista está perfectamente definido cómo tiene que gestionarse el final de ETA.Por supuesto, el pacto también establece que no debe llevarse al terreno de la confrontación ni ser el resultado de ningún pacto político o de la acción individual de un Gobierno.

–Aun así, ¿cree que el Gobierno puede tener la tentación de intentar apuntarse un tanto con este asunto?
–¿Está usted acusando al PSOE de intentar romper el pacto antiterrorista?

–No, le pregunto si usted teme que eso suceda, dado que hay gente en su partido que es de esa opinión.
–Creo que el pacto hace imposible que eso ocurra.

–Entonces, no hay más que lo que se ve y el Gobierno se está limitando a aplicar el pacto antiterrorista, ¿no?
–Todos tenemos esa obligación y la prioridad es garantizar que ETA no esté en las próximas elecciones municipales ni con Batasuna ni con ningún otro pseudónimo.