No habrá exclusiva en la boda de Carmen Morales por Jesús MARIÑAS

Por el ambiente, el atractivo de la pareja y la ausencia de exclusivas esta boda será muy distinta a la de la sobrina de Rocío Jurado.

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Lo de Chayo es un hito en la horterada patria y la de Carmen Morales representará todo lo contrario. Se celebra el día 30 «a la caída del sol», una poética hora incierta y sin concretar. Cuando murió la chipionera y sus descendientes rompieron la armonía en pos de la herencia tan bien distribuida por la inolvidable Jurado –de ahí que dejara con un palmo de narices a más de uno, incluido a su marido, Ortega Cano, comentamos cuán diferentes eran las dos familias. Luego pasó otra desavenencia por la avaricia de Junior: una larga tormenta que los distanció.

Hoy, ya calmada, todos esperan la fecha del enlace ibicenco en el que concurrirán doscientos invitados que pasarán en la isla cuatro días: el 29 se inicia el programa festero con una especie de despedida con «todos vestidos de blanco». La tarde siguiente, en un momento crepuscular de lo más romántico y estudiado, se intercambiarán el «sí quiero» ante el alcalde Martí Martí, regidor de San Miguel. Dedicarán el domingo a playa y descanso, y el 2 de mayo volverán a sus orígenes mientras Carmen y Luis Guerra disfrutan de lo que llevan anhelando diez años, incluso con la intermitiencia de tres separados. El dueño de los Holiday Gym confió en una reconciliación, que finalmente se produjo el 5 de diciembre, cuando Carmen empezó a retomar su equilibrio de buena Géminis, auténtico contraste a la introversión típica de un Escorpión final de ciclo como es el contrayente. Se impuso el amor y el em-presario consiguió juntar de nuevo a la familia. Los hizo razonar y volver a lo que ellos siempre habían sido.

Es posible que a la boda asista Kitín Muñoz, amigo de juventud de Luis, pero el grueso de invitados van por el lado de la novia. El futuro esposo de Carmen me asegura que «no hay exclusiva, todos los medios nos tendrán a su disposición», aunque estando Rosa Clará rematando el vestido (tras la última prueba hecha el jueves), algo sacarán en el «¡Hola!» y seguro que superará a la espina de Chayo y el ex de Marlene Morreau. Por cierto, los dos hijos del novio se llevan de cine con Christian, nacido de la relación entre Carmen y Óscar Lozano, quien, ojalá, no amargue tanta felicidad apareciendo en algún programa para recordar sus años con la guapísima Morales. Para colmo, es muy buena actriz.