Los sindicatos del Gobierno

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No hubo acuerdo entre empresarios y sindicatos para la urgente e imprescindible reforma laboral. El resultado de las elecciones del 22-M no tiene nada que ver con el desencuentro entre las dos partes. Es una interpretación que no aguanta un análisis serio. No es más que el argumento fácil de la izquierda para esconder sus vergüenzas. No tendremos nuevo Gobierno hasta mayo del próximo año. En la hipótesis de un adelanto a octubre o noviembre, algo que estoy convencido de que desgraciadamente no sucederá, no habría relevo en La Moncloa hasta enero o febrero. Por tanto, los empresarios son los primeros interesados en que la reforma laboral sea lo antes posible. No sólo se ha tardado mucho tiempo, sino que temo que al final se aprueben unas medidas descafeinadas que no complacerán a nadie. La responsabilidad es de los sindicatos, que han sido hasta ahora una especie de «vicepresidencia cuarta» dotada de una abrumadora mentalidad funcionarial en el peor de los sentidos. Están tan alejados de la realidad que han sido incapaces de ceder.