Sudoku en el Consell

La Razón
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No ha hecho el Consell que quería y, por tanto, no está feliz. Así me hablaba ayer mi amigo Rogelio sobre el grado de satisfacción del presidente de la Generalitat, Francisco Camps.

-Yo creo que sí –contesto- ¿en qué te basas?
¿Qué hacía -insistía- en el Palau el secretario general del PPCV, Antonio Clemente, después de que el entonces titular de Sanidad, Manuel Cervera, declinara la invitación de continuar en ese cargo?

-Para informarle de la remodelación, respondo.
¡Ah, ¿sí?! Entonces ¿por qué le ofreció el puesto de Clemente al portavoz parlamentario y aún conseller de Cooperación, Rafael Blasco? ¿Por qué no puede haber relación entre todo ello?.

-¿Qué insinúas? –inquiero- ¿Qué iba a designar a Clemente para Sanidad?
Ni afirmo ni niego. Más aún, no tenía por qué ser Sanidad. Lo único que hago es atar cabos. Para eso, es más probable que fuera Cervera quien le diera el nombre de Luis Rosado para sustituirle. Si a eso le añades lo de la cuota alicantina …

-¿Y por qué Clemente se quedó fuera?
Ay, amigo. Si se había fijado en Clemente, ya nada era igual. Todo se había trastocado. Con las bajas inesperadas de Vicente Rambla y Cervera se le quebró la cuota castellonense. Es cuando pudo entrar Isabel Bonig.

-Se van dos y sólo entra una. Falta cubrir un puesto ¿quién?
Pues el comodín, sentencia Rogelio. Así es la vida.