Comprometeos por Irene Villa

La Razón
La RazónLa Razón

En pleno fin de semana cargado de eventos solidarios, torneos benéficos, carreras para ayudar a determinados colectivos… por toda la geografía española, sorprende que de lo que más se hable sea de las movilizaciones del 15-M y del número de detenidos en diferentes ciudades. Quienes ayudan y acuden a estos actos solidarios también fueron motivados por la indignación ante situaciones de desigualdad, de falta de oportunidades… Fue el sentimiento de injusticia el que los movilizó, pero no para protestar, quejarse o destruir, sino para ser la voz de quienes no la tienen o defender a personas en riesgo de exclusión social, laboral… Decidieron crear o apoyar fundaciones. Decidieron comprometerse y gracias a ellos muchos vivimos cada vez menos desventajas. Pero Hessel, quien consiguió movilizar a miles de personas con su escrito «¡Indignaos!», no ha tenido el mismo impacto ni similar aceptación con su siguiente ensayo, «¡Comprometeos!». Y es que seguimos en el mismo punto que hace un año, o quizás unos pasos atrás, dado que son muchos los que han decidido abandonar ese sistema asambleario, reconocido ya como poco efectivo. El aparentemente exitoso movilizador de conciencias dice ahora que, además de motivos de indignación, hay medios para la acción. El problema es que esos medios cuestan trabajo, esfuerzo, compromiso… Para tener más democracia, como dicen, no vale con indignarse. Hay que comprometerse, aunar esfuerzos dirigidos hacia objetivos comunes y actuar.