La OTAN a Hollande: «No hay prisa por salir de Afganistán»

Chicago- En su primera comparecencia en el centro de convenciones McCormick ante los periodistas, el jefe de la OTAN, Andres Fogh Rasmussen, lanzó un recado al díscolo francés, François Hollande: «No hay prisas para salir de Afganistán», le recordó, a pesar de la promesa electoral del galo de retirar las tropas lo más pronto posible. «Nuestro objetivo, nuestra estrategia y nuestro calendario permanece sin cambios», remarcó el jefe de la Alianza. Del mismo modo, hizo un llamamiento a la unidad para que «la OTAN sea una respuesta creíble a los retos de seguridad del mañana».

Hollande prefirió medir sus palabras y se negó a ofrecer detalles de su plan de salida. En su encuentro con Barack Obama en la Casa Blanca antes de la reunión del G-8, el galo recordó la promesa que hizo al pueblo francés de retirar los 3.279 soldados franceses este año. «La decisión es un acto de soberanía y tiene que hacerse en coordinación con nuestros aliados», repitió ayer Hollande. De momento, el galo ha sido cuidadoso con sus comentarios, que dibujan las divisiones y equilibrismos de la OTAN después de diez años de una guerra en la que nadie se atreve a clamar victoria.

Probable efecto dominó
En el otro lado del debate se encuentra Obama, que destacó que «la OTAN está de acuerdo en una misma visión para después de 2014. Ahora debe implementarla», recordó quien tiene una cita electoral en noviembre y teme que la salida de Francia pueda provocar un efecto dominó entre las tropas de la coalición. Por eso, el presidente norteamericano subrayó que «vamos a seguir determinados en completar nuestra misión en Afganistán», que según los plazos establecidos acaba en 2014.

Obama también estuvo pendiente del presidente de Pakistán Asif Ali Zardari. Fue la secretaria de Estado Hillary Clinton la que se reunió con él en una cita programada a última hora. Al cierre de esta edición, desde la Casa Blanca se había confirmado que no esperaban arrancarle el ansiado compromiso de la reapertura de las vías de su país para los suministros de la OTAN en Afganistán. Las mismas fueron cerradas tras la muerte dos docenas de soldados paquistaníes a manos de las fuerzas de la coalición.

Otra de las preocupaciones del presidente fue saber quién va a pagar las facturas de los soldados afganos después de 2014. Por ello, la Administración estadounidense, que se ha comprometido a correr con la mitad del gasto, aprovechó la cumbre de Chicago para pedir 1.300 millones de dólares para costear las necesidades de los soldados afganos. Al hilo de este asunto, Karzai quiso agradecer a los contribuyentes estadounidenses su ayuda prestada «con sus impuestos».