Otra vez el tamaño por Marina CASTAÑO

Otra vez el tamaño, por Marina CASTAÑO
Otra vez el tamaño, por Marina CASTAÑO

Van a permitirme la bromita infantil y tontorrona, y que parafrasee a Jardiel Poncela, ¿pero hubo alguna vez penes demasiado grandes? Pues resulta que sí, que los hay, y que producen no pocos problemas a la hora de la penetración. Sin embargo debemos pensar que por la vagina sale la cabeza de un bebé y, por tanto, estamos hablando de una zona elástica que puede adaptarse al tamaño que fuere. ¡El tamaño, otra vez a vueltas con el tamaño! Sin embargo es necesaria una excitación suficiente que procure una lubricación abundante que garantice la ausencia de dolor, y, también impedir que la penetración no sea profunda, evitando así posibles desgarros. Sólo se trata de ir tanteando el terreno, sobre todo en los primeros encuentros, para calcular hasta dónde se puede llegar.

Es cierto que, en principio, si la longitud y el grosor son muy exagerados, la pareja puede alarmarse y que eso la inhiba para continuar adelante. No tiene por qué existir ningún problema, y, si así fuere, siempre hay especialistas que pueden ayudar a resolver ese obstáculo, que no debiera serlo. Claro que hay casos y casos, pero existe una natural selección epigámica, mediante la que el sexo femenino acepta al hombre con ciertas características sobre el resto, sobre los demás o sobre la generalidad.

En todo caso se ha construido un mito en torno al mito fálico, y su tamaño ha sido siempre una de las fantasías que más se mantiene a través de la historia. Penes enormes se plasman en pinturas de todos los siglos y el dios griego Príapo es representado con un miembro descomunal. Sin embargo, poco tiene que ver el tamaño en el placer femenino. ¡Oh desilusión!