Soha Abbou-Haggar: «Francia hace lo correcto al prohibir el uso del niqab»

«Los musulmanes en Europa deben adaptarse a las leyes, no al revés». «Las revueltas árabes traerán cambios, pero no sé si impulsarán gobiernos laicos»

Tres mujeres ataviadas con burkas en una calle de Peshawar, al noroeste de Pakistán
Tres mujeres ataviadas con burkas en una calle de Peshawar, al noroeste de Pakistán

Madrid- Soha Abbou-Haggar observa la evolución del mundo árabe desde su «atalaya» académica en Madrid. La lucha entre ultrarreligiosos islamistas y meros creyentes o laicos para imponer una forma de sociedad y un régimen político le preocupa. Pero, a pesar de las percepciones que se tienen del avance integrista, no está todo perdido para los movimientos a favor de la democracia que han caracterizado la llamada «Primavera árabe».

–¿Las revueltas árabes impulsarán gobiernos laicos?
–Existe el miedo de que la religión sea el motor para que estos movimientos accedan al poder en cada país. Sin embargo, lo que esperamos es que en cada nación árabe funcionen o se establezcan gobiernos laicos conviviendo con la religión que tiene la sociedad, aunque es imposible hablar de estos países en su conjunto porque cada uno tiene un sistema diferente. Egipto mantiene un sistema más abierto, Siria tiene otro, Yemen el suyo y así podemos enumerar cada uno hasta llegar a Túnez, donde comenzaron las revueltas.

–Europa no ha tenido una postura en su conjunto sobre las revueltas. Pero ahora gobiernos como el francés han prohibido el uso del burka y el niqab (el pañuelo de cabeza que oculta el rostro) a las mujeres árabes. ¿Son válidas estas acciones?
–En Europa tenemos que ponernos de acuerdo sobre estos temas porque se ha llegado a normas de convivencia tras muchos años de luchas y esfuerzos y eso deben respetarlo quienes decidan vivir en este continente. No hay que intimidarse por el fundamentalismo islámico y Francia hace lo correcto porque hay que tomar posturas claras sobre las leyes y ellos (árabes) deben respetarlas. El niqab no sólo está planteando problemas en Europa, sino en los países árabes que se están preguntando desde hace varios años qué hacer con ello. En Egipto hubo una polémica porque la Universidad Americana de El Cairo prohibió a una de sus estudiantes usar el niqab y la queja llegó hasta los tribunales. La Universidad Nacional de El Cairo está ganada a prohibir su uso, pero en este momento de revueltas el tema ha pasado a un segundo plano. Aquí en Europa no podemos dejarnos imponer las normas musulmanas, por el contrario los musulmanes deben adaptarse a nuestras normas. Y si hablamos del Corán, el niqab está en contra del Corán porque en el libro sagrado musulmán no está contemplado, no forma parte de la religión, sino que ha salido en los últimos años al albur del fundamentalismo islámico.

–El fundamentalismo provocó la muerte de al menos 30 personas después que un pastor estadounidense, Terry Jones, quemara el Corán. ¿Por qué el fanatismo de las religiones sigue en pleno siglo XXI?
–El fundamentalismo está en auge y los más jóvenes son los más fundamentalistas. Esta ola conservadora es lo que se observa en el islam desde los últimos 20 años, tras la instauración de la revolución iraní. Lo que pasó en Afganistán es consecuencia también de la globalización, porque basta que un radical cristiano haga lo que hizo en Estados Unidos para que a las pocas horas esto se sepa en el mundo árabe y provoque estas reacciones. Hoy es muy fácil mover a las masas. Supongo que esto ha sido porque tres o cuatro imanes han puesto el dedo sobre la llaga y sólo han incendiado más a la gente, que sumada a la presencia militar estadounidense recurre a la venganza sobre los cristianos que están dentro de este país.

–De esto responsabilizan en parte al presidente afgano, Hamid Karzai, uno de los primeros precisamente en condenar la quema del Corán.
–No hacía falta que lo dijera Karzai, porque si bien él ha podido decir algo esto habría encendido el ánimo de algunas personas, pero es más directo que se pronuncie en la oración del viernes en una mezquita. Es muy fácil la venganza y en un mundo en guerra desde hace 30 años, donde la religión es el escaparate de la sociedad, nada más hace falta que se encienda el fervor de la juventud para llamarla a pedir venganza. Y además Karzai nunca irá en contra de su pueblo porque no le quitará la importancia al Corán.


PERFIL
Estudiosa del islam
Soha Abbou-Haggar es una catedrática de la Universidad Complutense, de origen egipcio, que ha dedicado una buena parte de su vida a estudiar el islam, el mundo árabe y el Corán. Doctora en Filología, autora de los libros «El tratado jurídico islámico del al-Tafric Ibn al-Yllaba» y el de «Introducción a la dialectología a la lengua árabe». Ejerce en la actualidad como profesora titular del departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Complutense.