El avión-cohete hipersónico y otras aeronaves del futuro

Usted se encuentra en París y busca el vuelo más rápido a Tokio. Para este martes, por ejemplo. Veamos en uno de los muchos buscadores de internet. Aquí está. Vuelo Air France 278. Sale a las 23.35 del aeropuerto Charles de Gaulle y llega a su destino… 11 horas y 25 minutos después. Sin escalas. Nadie lo hace más rápido hoy en día. ¿El precio? Caro: 2.875,19 euros. Por cierto, sólo queda un asiento libre.Así es el Zehst (Zero Emission Hypersonic Trasportation).

El avión-cohete hipersónico y otras aeronaves del futuro (Foto: Efe)
El avión-cohete hipersónico y otras aeronaves del futuro (Foto: Efe)

Ahora cierre los ojos e imagine lo que sería plantarse en la otra punta del mundo en el tiempo en el que usted tarda en ir, por ejemplo, de Madrid a Tenerife. Y en un avión con todas las comodidades. Primero unos consejos de seguridad. Luego algo de picar, una película ligera, en el tema y la duración y, cuando aparecen los créditos, la sensación de que comienzan las maniobras de aterrizaje. Eso sí, olvídese de las vistas.

París-Tokio en dos horas y media. Es el gran as en la manga que se ha sacado el consorcio aeroespacial europeo EADS, que ha presentado oficialmente este domingo en Le Bourget, cerca de la capital francesa, un avión-cohete que estará listo para volar, eso sí, en el año 2050.

Más rápido que el Concorde
Primera comparación. ¿Es un nuevo Concorde? Aunque por fuera es muy parecido, es mejor en todo que su antecesor (el doble de rápido, más silencioso y limpio), aunque obviamente pierde la batalla del nombre. Bautizado como Zehst (Zero Emission Hypersonic Trasportation), el nuevo avión hipersónico estará alimentado por biocombustibles.

Despegará de una pista normal de aeropuerto empleando este combustible limpio, pero no pasará a velocidad supersónica hasta que esté por encima de la atmósfera.
Con ello, se evitará la explosión supoersónica y la contaminación acústica causada por el Concorde, tan espectacular la primera vez que se oía, pero tan molesta cuando se convertía en rutina. "Por encima de la atmósfera nadie oye nada", recuerdan sus promotores.

El Zehst ha unido el talento francés y el japonés. Podrá albergar hasta 100 pasajeros, a los que, pese a la velocidad que alcanzará (cuatro veces la velocidad del sonido), no se les pedirá ninguna preparación especial. Cuando ya haya alcanzado la altura suficiente, y gracias a las turbinas convencionales, unos cohetes Ramjet (usados en misiles) lo impulsarán hacia salir de la atmósfera, a unos 32 kilómetros de altura, donde alcanzará velocidades en torno al Mach 4 (cerca de 6.000 kilómetros por hora).

Los aviones del futuroEl avión-cohete hipersónico es la última pieza, quizás las más completa, del puzzle de la aviación del futuro que poco a poco se ha ido dibujando en los últimos años. Hay muchos proyectos en marcha, desde los helicópteros con alas, los Eurocopter x3 hasta los impresionantes aviones acristalados, que permitirán a los pasajeros ver el cielo desde cualquier punto de su asiento. Una experiencia no apta para viajeros con vértigo, por cierto.

Y para que los aviones del futuro no sean sólo el resultado de unos investigadores encerrados en un laboratorio, Airbus ha tenido una idea cuanto menos original: ha decidido recabar a través de twitter y Facebook la opinión de 10.000 usuarios (presentes y futuros), para conocer cómo le gustaría que fueran las aeronaves.

Los resultados, presentados en un acto denominado "El Futuro por Airbus"celebrado en el observatorio de Greenwich, en Londres, demostraron que las nuevas aeronaves, de acuerdo con las sugerencias recibidas, tendrán que girar en torno a la contaminación cero.

Los nuevos aviones Airbus
Por ello, Airbus trabaja en asientos hechos de plantas y combustible extraído de aceites, semillas o algas, y renunciará en lo posible a materiales como metal o plástico.

Además, los techos serán transparentes, las alfombras estarán hechas con materiales que se reparan y limpian por sí mismos, los muebles estarán equipados con inteligencia artificial -para que puedan cambiar de forma para satisfacer las necesidades individuales- y habrá hologramas que se proyectan en las paredes, según informa la BBC.

Y hay más. Según los cerebros de Airbus, la temperatura de los cuerpos de los pasajeros se utilizará como energía para los aparatos de la cabina, con el objetivo de que todo el mundo, dentro del avión, se transforme en una "célula energética".