Oración y SMS para la reconstrucción de Lorca

Las hermanas clarisas del Monasterio de Santa Ana y Santa María Magdalena de Lorca pueden consolar y acompañar a sus vecinos porque han vivido como ellos el horror de los dos terremotos que hace más deun mes se ensañaron con la región.

La madre Isabel Teresa muestra el estado en el que ha quedado el convento
La madre Isabel Teresa muestra el estado en el que ha quedado el convento

«Se ha caído el techo entero de la iglesia junto con el campanario, y dentro del convento nos hemos quedado sin las habitaciones, la cocina, los baños… todo ha quedado reducido a un montón de escombros», enumera a LA RAZÓN la hermana Isabel Teresa, la portavoz de la comunidad. «Estamos viviendo en unos salones que construimos hace tiempo en una zona del huerto. Los salones se construyeron para celebrar actos o reuniones, y ahora los hemos acoplado para poder vivir ahí», explica. Vivir con austeridad, incluso extrema, no es novedad para las religiosas. Lo que de verdad les duele es que por primera vez en décadas, han tenido que separarse, porque las cinco más ancianas o de salud más delicada no podían quedarse en las actuales circunstancias. Para un grupo de mujeres que han vivido juntas como una familia muy unida, el impacto de la separación es muy duro.

Comunidad separada
«Por ahora en el convento estamos cinco. Las otras están en un pueblo de Murcia que se llama Santomera. Estamos muy tristes porque es la primera vez que nos separamos. Volverán cuando terminemos de adaptar los salones». ¿Y cuándo será eso, si las hermanas viven con lo puesto? «La comunidad de Regantes, que incluye Alicante, Murcia y Almería, es quien se va a encargar de la reforma del convento que durará unos tres años», explica sor Isabel Teresa.
Mientras tanto, «vivimos de la caridad de las personas, de donativos que nos dan, de comida que los vecinos nos traen, etc. Nosotras también estamos ayudando, sobre todo espiritualmente, a muchas personas que se encuentran en las mismas condiciones que nosotras». No es lo mismo la oración del que está lejos, que la de quien duerme, como tú, junto a las ruinas de su casa.

Además, muchos de los afectados por los terremotos son parientes suyos. «Hemos podido hablar con ellos , y también se encuentran en unas condiciones muy malas. Como nosotras, también han perdido sus casas. Ahora estamos un poco mejor, pero cada vez que entramos al convento a recoger algo, nos desmoralizamos mucho», admite la religiosa. Desde hace poco cuentan con el apoyo de una campaña especial de la iniciativa «Monasterios y Conventos» de la Fundación Amplexus. Se trata de enviar un mensaje de texto al número 28099 con las palabras «AYUDA CLARISAS LORCA» y el coste del mensaje, que es de 1,20 euros, se destinará de forma íntegra a las monjas del convento, gracias a la colaboración de Movistar, Vodafone y Orange. Ellas lo agradecen con su mayor riqueza: el poder de la oración.